domingo, 28 de febrero de 2016

40 aniversario de la República Saharaui



Tinduf, territorio cedido del Sáhara Occidental
   Hoy se cumplen 40 años de la proclamación de la República Saharaui Democrática el 27 de febrero de 1976 en la localidad de Bir Lehlu.

Desde entonces, el Pueblo Saharaui ha luchado sin descanso durante décadas por alcanzar la libertad y la independencia plenas: primero huyendo a través del desierto bajo las bombas de fósforo blanco y de napalm que caían de aviones marroquíes financiados por Occidente, tratando de escapar del genocidio con el que el invasor pretendió acabar con él; a continuación luchando quince años en una guerra desigual con poco más que land rovers y Kaláshnikovs contra la maquinaria de guerra del ocupante; por último soportando con paciencia infinita durante los últimos veinticinco años las mentiras de la comunidad internacional, que una y otra vez ha prometido a los Saharauis lo que por justicia es suyo, una Patria Libre, pero que en realidad ha consentido de manera cómplice que Marruecos se siga saliendo con la suya y continúe robando al Pueblo Saharaui su tierra y su futuro.

Han pasado los años, y varias generaciones de saharauis han ido languideciendo; en el exilio; en los campamentos de refugiados de Tinduf, en medio de la hamada argelina; en los suburbios de El Aaiún, bajo la bota del ejército marroquí en el Sáhara Ocupado; o en Tifariti, en la dureza de la vida en el Territorio Liberado del Sáhara Occidental.

40 años de sufrimiento, frustración, falsos amigos y olvido... Y sin embargo nadie va a robar su futuro a los Saharauis; nadie, salvo que ellos mismos lo consientan con su cansancio y su pasividad.

Tras 40 años de espera paciente ha llegado la hora de que el Pueblo Saharaui tome en sus manos las riendas de su destino y recupere su tierra. Nadie va a regalarle nada a los Saharauis, y mucho menos Marruecos, porque Rabat nunca aceptará pacíficamente nada que ponga en peligro su control de facto de las tres cuartas partes del territorio saharaui que ocupa.

Si los Saharauis quieren realmente salir del laberinto en el que se encuentran tienen que asumir que nadie va a hacer por ellos lo que ellos mismos no hagan, y que la única solución a su tragedia pasa por imponer de una vez a Marruecos, con todos los medios a su alcance, un Estado Saharaui plenamente libre e independiente.

No hay otra salida. Y pretender seguir defendiendo que la hay tan solo conducirá a los saharauis a la frustración y al olvido.

Esperemos que el Pueblo Saharaui encuentre el camino que conduce del desierto al mar, que llegue a una El Aaiún liberada, y que alcance por fin la libertad y la independencia plenas. Inshallah

miércoles, 24 de febrero de 2016

El cielo de Madrid...




El cielo de Madrid: las Cuatro Torres.

Fotografía tomada en febrero de 2016.

lunes, 15 de febrero de 2016

El bálsamo de Fierabrás y la política



   Los colectivos humanos, que en principio no son otra cosa que una mera agrupación de individuos vinculados entre sí por intereses o sentimientos puntualmente comunes, en ocasiones terminan comportándose como un todo, como si se tratase de una sola persona, compartiendo de manera homogénea ideas, valores, esperanzas y miedos.

Así, mientras en ocasiones los pueblos, como las personas, evolucionan a lo largo de su vida según van ganando en madurez, experiencia y buen juicio, otras veces les da por caer en una especie de regresión mental y sumergirse cada vez más y más en comportamientos adolescentes, alejados de cualquier sentido de la responsabilidad.

Cuando esto ocurre, lo fácil y lo cómodo para una sociedad es escuchar los cantos de sirena de los mercachifles del "esto lo arreglo yo en dos días", que dicen ofrecer soluciones aparentemente perfectas a coste cero para la mayoría, y que de paso, para reforzar su mensaje, suelen vomitar intelectualmente encima de cualquiera que defienda que en la vida, y desde luego en la economía y en la política, no suele haber atajos, y si los hay al final casi nunca conducen a nada bueno, a ningún paraíso, sino al infierno en la tierra.

De este modo, una de las herramientas más utilizadas por estos vendedores de crecepelo económico y político es satanizar al que no piensa como ellos, al que defiende ideas y recetas que no comparten, para, por esa vía, atacar y desacreditar esas verdades alternativas a su "Verdad Absoluta" (así en mayúsculas, sin matices, sin vacilaciones, sin más mínima dosis de autocrítica) que nos pretenden imponer a la brava y sin anestesia, aunque por supuesto (?) afirmen hacerlo por nuestro bien.

Y entonces empieza el aquelarre social mediático. Porque, ¿cómo tienen el cuajo, nos dicen, de cuestionar la "Verdad Absoluta" los que se nos muestran como a todas luces imperfectos y despreciables?

¿Pueden acaso tener razón los insolidarios, los cínicos, o los corruptos? 

Es entonces cuando los mercachifles de la política, los vendedores de crecepelos políticos y sociales le ofrecen a los pueblos adolescentes sus soluciones simplistas, sin contraindicaciones ni efectos secundarios. Y como, por supuesto, condenan a sus adversarios enterrándoles bajo toneladas de excremento social y mediático populista, naif sectario, pues también condenan y satanizan cualquier verdad alternativa a la suya propia. Y a los que no comparten sus ideas les apuntan con su dedo acusador cargado de pretendida superioridad moral, y aireando y magnificando sus defectos (reales o supuestos, tanto da...) lo que en realidad buscan es desacreditar sus ideas e imponer un pensamiento único.

¿Que defiendes el sacrificio y el esfuerzo como palanca para el progreso social? Seguro que eres un carca burgués y casposo, como también lo son tus ideas.

¿Que estás a favor de la austeridad económica y de que no vivamos por encima de nuestras posibilidades? Pues como eres un corrupto, tus ideas también lo son y no valen, y ni siquiera deben ser contempladas como alternativa.

¿Que piensas que en nuestra sociedad se han perdido los valores en la educación, y consideras que el mérito y el esfuerzo deben servir como palanca del desarrollo personal y del progreso social? Seguro que en realidad eres un retrógrado y, aun más, un fascista.

Para más de uno sería muy gratificante, muy tranquilizador, que existieran "Verdades Absolutas" fáciles de explicar, sencillas de aplicar y de éxito garantizado, sobre todo si también nos aseguramos de que las aplican los buenos y nos sirven para aislar a los malos.

Pero claro, como aprendimos leyendo a Miguel de Cervantes -este año celebramos el cuatrocientos aniversario de su muerte-, el bálsamo de Fierabrás en realidad no existe, Dios (o La Vida, o el Destino...) escribe recto con renglones torcidos, y la razón y la verdad no son patrimonio de los perfectos, que, como Don Quijote o Savonarola, podrán ser adorables u odiosos, pero a largo plazo no suelen traernos nada bueno.