martes, 28 de marzo de 2017

Egipto 2017: Mubarak libre, Mursi en la cárcel.


   El pasado 24 de marzo de 2017 el exdictador egipcio Hosni Mubarak fue puesto en libertad tras ser absuelto por los crímenes cometidos durante la represión de la Primavera Árabe en el año 2011, que supuso el asesinato y la tortura de miles de ciudadanos egipcios a manos del aparato represor de la dictadura de Mubarak.

Sin embargo, ese mismo día 24 de marzo de 2017 Mohamed Mursi, el único presidente elegido democráticamente de la historia de Egipto, desalojado del poder mediante el golpe del 3 de julio de 2013 llevado a cabo por el mariscal Al-Sisi, seguía en prisión condenado a cadena perpetua tras un juicio falsa orquestado por la dictadura militar egipcia.

La liberación de Mubarak mientras Mursi sigue en la cárcel debería hacer que a los occidentales se nos cayera la cara de vergüenza, porque los grandes valedores de la dictadura de Al-Sisi han sido precisamente los mismos gobiernos occidentales que apoyamos con nuestros votos y financiamos con nuestros impuestos, que por un lado se permiten caer en la más absoluta pasividad ante dramas como la guerra civil siria alegando absurdos escrúpulos de conciencia, mientras que por otro lado apoyan sin rubor al primer carnicero despótico que aparece, como Al-Sisi en Egipto o Mohamed VI en Marruecos, siempre y cuando el personaje esté dispuesto a actuar como el gendarme que nos cuide el patio trasero a los occidentales.

En estos tiempos en los que Europa anda mirándose el ombligo, ensimismada por los problemas de la construcción europea, el brexit y los euroescépticos de toda especie que afligen al Viejo Continente, noticias como la excarcelación de Mubarak mientras Mursi sigue en prisión probablemente pasarán desapercibidas. Pero entonces no nos extrañemos de que el resto del mundo rechace a Occidente, sobre todo después de que tras décadas en las que los occidentales nos hemos dedicado a dar lecciones de Democracia y Derechos Humanos a diestro y siniestro, ahora resulta que nos entendemos sin el más mínimo pudor con sujetos como el dictador egipcio Al-Sisi, mientras Mubarak sale libre pero el presidente Mursi se pudre en prisión.

Y encima luego nos sorprenderemos de que en el Tercer Mundo no nos quieran...



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