lunes, 15 de diciembre de 2014

Una puerta a Asia en Irán


Puerta principal de la Mezquita Sheik Lotfollah, en Isfahán (Irán)
Hay países en el mundo que siempre han tenido buena fama, mientras que por el contrario otros sufren la desgracia de tenerla mala, y a veces incluso malísima.

A los países afortunados su buena fama les permite disfrutar a nivel internacional de respeto, prestigio y simpatía, aunque en ocasiones uno no acierte a encontrar en su arte, su andadura a través del tiempo, su economía, su naturaleza, o su gente motivos objetivos para tal consideración.

Por el contrario, a los países a los que les ha tocado tener mala fama esta circunstancia les aboca ser vistos con desconfianza y rechazo por todo el mundo, y nadie quiere viajar a ellos, ni invertir en ellos, ni le interesan especialmente a casi nadie, por muy rica que sea su cultura, apasionante su historia, hospitalarios sus habitantes, o atractivos sus paisajes.

Desde pequeño me he considerado un tipo un tanto particular, entre otras cosas porque siempre he sentido una gran debilidad por los perdedores y los que tenían mala prensa (Sin ir más lejos, me daba muchísima pena la mala vida que el correcaminos le daba al coyote en los maravillosos dibujos animados "Wile E. Coyote and the Road Runner" que Chuck Jones creó para Warner Brothers allá por 1949, y también me parecía muy injusta la imagen tan deplorable que los westerns daban de los indios americanos, incluso en películas tan geniales como "How the West was won", que en España se estrenó como "La conquista del Oeste", dirigida en 1962 por Henry Hathaway, George Marshall, Richard Thorpe y el insuperable John Ford para la Metro-Goldwyn-Mayer).

Así, no debe resultarle extraño a nadie que uno de los países que desde siempre me han atraído e interesado sea Irán, el denostado Irán, nación donde los haya víctima de una pésima fama a nivel internacional desde hace más de un siglo, fruto de su historia convulsa, pero también de los tópicos y los prejuicios, sobre todo los provenientes de mis por otra parte admirados Estados Unidos de América.

Cuando a la gente le preguntas por Irán, la antigua Persia, lo primero que se les viene a la cabeza son expresiones tales como "Ayatollah", "Revolución Islámica", "Jomeini" -o "Khomeini"-, "chador", o "Shah", todas ellas con connotaciones particularmente poco simpáticas para casi cualquier occidental.

Sin embargo, al reaccionar así pasamos por alto que Irán es mucho más que sus tópicos. Irán es un país de casi 1.700.000 kilómetros cuadrados (unas tres veces y pico la extensión de España); con una población de cerca de 80.000.000 millones de habitantes que profesa mayoritariamente el islam chií, pero en la que también hay comunidades mazdeístas, cristianas y judías; una nación de lengua y cultura farsi (no, los iraníes no son árabes, ni hablan árabe, ni se parecen en casi nada a los árabes...); con una historia apasionante por la que han pasado los Persas de Dario el Grande, los Griegos de Alejandro Magno, los Sasánidas, y el Islam; con una geografía impactante que abarca desde desiertos majestuosos hasta cordilleras nevadas y bosques subtropicales; con un sistema educativo desarrollado, en el que en 2009 el 52% de los estudiantes universitarios eran mujeres -en las carreras de Ciencias la presencia femenina subía al 68%-; una nación en la que las Tumbas de Poetas como Saadi o Hafez se encuentran entre los monumentos más visitados y venerados del país; una tierra que ha dado nombres al panorama artístico internacional de la talla del director de cine Abbas Kiarostami, la escritora Massy Tadjedin, o la cineasta Samira Makhmalbaf.

Además, Irán está poblado por gente orgullosa, educada, amable, familiar, y hospitalaria, que ha sabido preservar su cultura y sus tradiciones a través del tiempo; y los iraníes han conservado para la humanidad lugares maravillosos como Shiraz, Yazd, los restos de Persépolis, el increíble sitio arqueológico sasánida de Naqsh-e Rostam, o Isfahán y su Plaza del Espejo del Mundo. 

Y es en la Plaza del Espejo del Mundo de Isfahán donde se alza la Mezquita Sheik Lotfollah (que significa en farsi "El Oratorio del Shah"), mandada construir en el año 1615 por el Shah Abbas I, que posee una de las cúpulas más majestuosas de todo el mundo islámico y cuenta con una espectacular decoración, y a la que se accede por la puerta que aparece en la fotografía, tomada en julio de 2008.

La puerta de la Mezquita Shik Lotfollah es de un tamaño modestamente humano, pero cuando te aproximas a ella la fachada de azulejos azules te atrae y te envuelve, y una vez que accedes al edificio, su interior se te revela en toda su apabullante magnificencia, a pesar de su escala más bien reducida -o quizá precisamente por ello...-, de nuevo sorprendentemente humana.

Al cruzar la puerta de la Mezquita Shik Lotfollah se accede a todo el refinamiento, la sofisticación, la delicadeza y la sensualidad de un universo vegetal atrapado en los azulejos esmaltados polícromos que decoran el interior del edificio, que evocan la riqueza y el poder de la civilización persa en el periodo islámico.

Y el impacto visual y estético que se produce cuando franqueas la puerta de la Mezquita Shik Lotfollah de Isfahán ejemplifica muy bien la impresión que causa conocer un país como Irán, más allá de los tópicos y de su malísima fama.

Irán es la Puerta de Asia, un país acogedor, sugerente, atractivo, al que para nada hace justicia su imagen negativa, y al que realmente merece la pena darle una oportunidad.










martes, 9 de diciembre de 2014

Las simientes de lo que haremos


 
 
"Dicen que las simientes de todo lo que haremos están en nosotros, pero a mí me parece que en los que bromean con la vida las simientes están cubiertas con mejor tierra y más abono"



(París era una fiesta - Ernest Hemingway)
 
 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Haciendo fotos a las puertas


Cuando a las personas les gusta la fotografía no es raro que, además de interesarse por imágenes digamos convencionales -tales como edificios, paisajes o personas-, terminen desarrollando aficiones un tanto más personales.

Por ejemplo, a una buena amiga mía le encanta hacer fotos de niños y de animales (de hecho podría decirse que a veces no diferencia mucho entre los unos y los otros...). Así, como también disfruta viajando, mi Amiga ha podido darse el gusto de recorrer medio mundo persiguiendo monos, llamas, focas, camellos, cabras, pingüinos o leopardos a los que fotografiar, los cuales generalmente se empeñan en ponérselo difícil y no suelen avenirse a posar para ella. Y también se ha dedicado a tomar instantáneas de criaturas por los cinco continentes: niños y niñas de toda raza y condición, posando o jugando, solos o en brazos de sus madres, sonrientes o tristes, a veces incluso ignorantes completamente de que estaban siendo fotografiados.
 
Por su parte, una persona muy cercana y muy querida se ha dedicado durante años a hacer fotografías de sus propios pies, solo de sus pies, si bien que en las circunstancias más variopintas. Y hay de todo entre las imágenes que ha ido tomando: pies en chanclas, en deportivas, en sandalias, desnudos, con las uñas pintadas, pies en la playa, en el asfalto, con anillos adornando sus dedos, pies al sol o en la penumbra. Pero pies. Siempre pies.

Y a mí, para no ser menos, últimamente también me está dando por hacer fotos peculiares, casi por cazarlas diría yo. Son fotos que luego guardo y archivo metódicamente para poder volver a contemplarlas de cuando en cuando, como una forma de intentar recrear el instante en el que se tomaron, y de saborear de nuevo las emociones y sentimientos de aquel momento.
 
Pero a mí no me ha dado ni por los animales, ni por los niños, ni siquiera por los pies: mí me ha dado por las puertas.
 
Cada vez que visito por primera vez una ciudad me fijo en sus edificios, porque me gusta mucho la arquitectura. Pero si soy sincero he de reconocer que lo hago también, quizá sobre todo, porque para mí, independientemente de sus valores artísticos o estéticos, los edificios reflejan muy bien el alma y las ambiciones de los individuos que los construyeron, y el carácter de la sociedad en la que esos individuos vivieron.
 
Y de entre todos los elementos que podemos observar en un edificio, yo tengo una especial inclinación por las puertas.
 
Las puertas son la conexión entre los edificios en sí y el mundo que los rodea, y por tanto constituyen el elemento más humano de cualquier construcción.
 
Las puestas están hechas por y para las personas. Y sirven de acceso -en ocasiones de vía de escape- para la actividad, la vida, o el trabajo de la gente que las atraviesa: gente que murió, que vive ahora, o que aparecerá mañana; en definitiva para todos los que entraron, entran, y entrarán a través de ellas en las construcciones de las que forman parte.
 
Y como las fotografías son para ser enseñadas, y además los que escribimos un blog tenemos siempre un cierto componente narcisista, cuando no puramente exhibicionista, he decidido compartir con vosotros mi colección de puertas.

Por ello, empiezo aquí un hilo -que no sé bien a dónde me llevará- en el que compartiré con vosotros imágenes de puertas que he ido recolectando a lo largo del tiempo y, si soy capaz de transmitíroslo, lo que experimenté al contemplarlas. Espero que lo disfrutéis.
 
Y para comenzar con la serie, en breve tendréis aquí la primera puerta...
 
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Qué es ser liberal

 
Estupenda definición de qué es ser liberal, según el economista Daniel Lacalle:
 
"Liberal es el que defiende para el estado lo que quiere para sí mismo y su familia. Libertad y Oportunidad. Los intervencionistas piden para el estado lo que jamás se atreverían a hacerle a sus hijos, endeudarse, gastar por encima de las posibilidades y pasarle la factura a sus nietos. Un liberal es aquel que defiende un modelo de sociedad abierto, con bajos impuestos y meritocracia, que permite a las personas y empresas crecer y ser solidarios sin imponer el paternalismo asistencialista. Que incentiva el progreso económico desde la eficiencia y la libertad."
 
 

domingo, 16 de noviembre de 2014

España, un país low cost


Cuando al año 2014 le van quedando ya pocas semanas de vida, la España mediática, esa que agrupa a políticos, periodistas, analistas, tertulianos, presentadores de televisión, formadores de opinión y gurús de pelaje diverso, sigue a vueltas con la discusión de si la crisis económica en la que andamos metidos desde hace ya siete años se va arreglando o no, y de si podemos darla por vencida mientras todavía más de 5 millones de españoles están sin trabajo.

La respuesta a esta cuestión no es fácil ni cómoda, salvo para aquellos que se empeñan en ver el mundo con un enfoque monocromático, tanto da que sea rojo como azul, que son los mismos que casi siempre recurren al análisis de trazo grueso, maniqueo y cicatero para explicar el mundo. Porque en realidad esa respuesta es amarga y triste por afirmativa.

Sí, estamos saliendo de la crisis. Aunque el paro siga siendo elevado, aunque muchos jóvenes de este país se hayan quedado fuera tanto del sistema educativo como del mundo laboral, aunque para aquellos que desempeñan trabajos poco cualificados el tener empleo no sea ya garantía de obtener unos ingresos suficientes como para poder vivir con dignidad...

Porque en realidad lo que ha ocurrido en estos años no es solo que estemos sufriendo una crisis económica, sino que nuestro sistema productivo, nuestro modo de vida incluso, se ha transformado.

En los tiempos anteriores a la crisis España conoció uno de los periodos más largos de desarrollo económico de su historia contemporánea: crecimiento del Producto Interior Bruto, redistribución de la riqueza, desarrollo acelerado de las infraestructuras, aumento de la población gracias a un constante flujo migratorio, reforzamiento de la clase media, apertura a los mercados exteriores, flexibilización de la economía, incremento de la renta disponible para los asalariados, etc., etc., etc.

Sin embargo, la lista de cosas que no hicimos en esos años también fue larga: nos centramos como país en actividades económicas intensivas en mano de obra pero de baja productividad y poco valor añadido (turismo, industria ligera, servicios vinculados al consumo interno, industria agroalimentaria...), no fomentamos el ahorro, no cuidamos el capital humano, no invertimos en investigación, no mejoramos el sistema educativo, no aumentamos la productividad de nuestras empresas, dejamos que el gasto no productivo de las administraciones públicas creciera sin control...

Así, cuando la crisis de 2007 estalló a nivel global España ya se había transformado en el paraíso del consumo a crédito, expuesta a los mercados exteriores, y con un exceso de liquidez en manos de los particulares. Vamos, que nuestro país se había convertido en uno de los mejores ejemplos de sociedad consumista en Europa.


viernes, 10 de octubre de 2014

Soñaba con ser marino y recorrer mundo...


Cuando era pequeño soñaba con ser marino y recorrer el mundo.

De mayor me tuve que conformar con leer, observar, y viajar siempre que puedo.

También escribo de vez en cuando en este blog... ¡y ya llevo 7.000 vistas!


Gracias

jueves, 9 de octubre de 2014

Té Saharaui


Cuando los saharauis te invitan a su jaima siempre te ofrecen tres vasos de té:
  • el primero es amargo, como la Vida;
  • el segundo es dulce, como el Amor;
  • el tercero es suave, como la Muerte.

Ojalá un día nos ofrezcan el té en su Tierra liberada...

¡Viva el Pueblo Saharaui!

¡Viva el Frente POLISARIO!

¡Viva el Sáhara Libre!






lunes, 22 de septiembre de 2014

La necesidad hace surgir a los líderes

Es difícil tener esperanza si quien debe velar por la Patria no lo hace...
pero es entonces cuando los Líderes surgen.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Federalismo Orwelliano

Como ya nos enseñó George Orwell en su magistral novela 1984, a veces las personas, y sobre todo los políticos, obvian el hecho de que las palabras tienen un significado concreto, y por ello son el vehículo que nuestro cerebro utiliza para captar y conocer el mundo y las ideas.

Cuando eso ocurre, las palabras no se utilizan ya para expresar lo que realmente quieren decir, sino que se transforman en instrumentos para tergiversar la realidad, para maquillarla y dar lugar al engaño, para hacer digerible lo que de otro modo resultaría simplemente intragable.

Como bien sabía Winston Smith, el protagonista de 1984, a veces es el propio Estado el que juega con las palabras y su significado:

“La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza”
 
"El Ministerio de la paz se encarga de la guerra; el ministerio de la verdad, de las mentiras; el Ministerio del amor, de la tortura, y el Ministerio de la abundancia, del hambre. Estas contradicciones no son accidentales, no resultan de la hipocresía corriente. Son ejercicios de Doblepensar"

Fuera ya del mundo literario, también en la vida cotidiana hay ocasiones en que las palabras no se utilizan de acuerdo a lo que significan, sino que se transforman en instrumentos de deformación de la realidad: 
 
“Quien bien te quiere te hará llorar”
 
“Cuando te pego, me duele más a mí que a ti” 
 
“El que no tiene celos no está enamorado”

Llegados a este punto alguien se preguntará por qué me ha dado a mí hoy por hablar del bueno de George Orwell y a dónde pretendo llegar con estas disquisiciones. Pero es que en los últimos tiempos venimos asistiendo en nuestro país a un ejercicio permanente de tergiversación conceptual por parte de políticos de uno y otro signo, que lo único que pretenden con ello es hacer comulgar al personal con ruedas de molino para así poder defender lo indefendible y justificar lo injustificable, lo cual, a criterio del que escribe, los ciudadanos deberíamos denunciar y combatir.

Así, un ministro afirma que su reforma fiscal "beneficia al conjunto de la sociedad", mientras que un sindicato declara que “para salir de la crisis hace falta una estrategia con mayor altura de miras que suponga la generación de empleo de calidad y salarios dignos, que aumenten la productividad y la competitividad y el consumo”. Y ni les tiembla la voz ni nada cuando dicen esas cosas. Sin comentarios…

En esta línea, uno de los casos más llamativos de políticos dándole a las palabras un significado radicalmente distinto del que realmente tienen, al objeto de hacer digerible lo que de otro modo resultaría simplemente intragable, se da cuando la izquierda española habla de federalismo, de estado federal, o de refirmar la vigente Constitución española en clave federal.
 

martes, 29 de julio de 2014

HISTORIA MÍNIMA DEL PAÍS VASCO



HISTORIA MÍNIMA DEL PAÍS VASCO
de Jon JUARISTI
Editorial TURNER, 2013
ISBN 9788415832140
344 páginas
 
Hace unos días he terminado de leer HISTORIA MÍNIMA DEL PAÍS VASCO, de Jon Juaristi, y me gustaría compartir aquí la experiencia.
 
Se trata de un libro no demasiado extenso, muy bien estructurado, escrito con una prosa ágil que te cautiva desde las primeras páginas, y en el que el autor repasa de forma muy amena la historia del País Vasco desde la Prehistoria hasta nuestros días.
 
Aun tratando el tema de manera necesariamente sucinta debido a su extensión (no llega a 400 páginas), la obra ayuda a entender globalmente la historia del territorio vasco y sus habitantes, a la vez que explica los aspectos críticos de la evolución y situación actual de las Vascongadas y Navarra.
 
Merece especialmente la pena destacar lo claramente que se analizan el medio físico (la distinción entre las tierras altas o saltus, y los valles  o ager; las interrelaciones entre las Provincias Vascongadas, Navarra y el País Vasco Francés, etc.) y su impacto en la evolución del País Vasco, y lo bien desarrollados que están los capítulos que hablan de la Historia Antigua (romanización, las invasiones bárbaras, etc.) y la Edad Media.
 
Por contra, y a modo de crítica constructiva, tan solo señalar que se agradecería un análisis algo más detallado de las Guerras Carlistas y la evolución del País Vasco en el siglo XIX, a fin de poder entender mejor la aparición del nacionalismo vasco contemporáneo.
 
En definitiva, el libro HISTORIA MÍNIMA DEL PAÍS VASCO, de Jon Juaristi resulta interesante, didáctico, entretenido y fácil de leer, por lo que aconsejo su lectura a todos aquellos interesados en comprender mejor el pasado y el presente de esa parte de España.
 

viernes, 18 de julio de 2014

Cataluña, choque de esquizofrenias políticas





Conforme se va acercando al 9 de noviembre de 2014, fecha en la que el Presidente de la Generalidad Artur Más pretende llevar a cabo un referéndum de autodeterminación de Cataluña, los ciudadanos asistimos atónitos al choque de dos visiones políticas contrapuestos que, sin embargo, y aunque pueda resultar en un primer momento sorprendente, podrán compartir sin problemas la consideración de esquizofrenia política.

La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico de tipo crónico y grave, que se caracteriza por llevar aparejado alteraciones en la percepción o expresión de la realidad en quienes la padecen, que terminan abocando al sujeto a una mutación sostenida de determinados procesos psíquicos, sobre todo de los vinculados a la conciencia de lo que ocurre a su alrededor. Así, según avanza su enfermedad, al sujeto esquizofrénico le resulta cada vez más difícil formarse una idea real de lo que ocurre a su alrededor y, por tanto, su capacidad para mantener conductas motivadas y dirigidas al logro de metas se resiente, con el resultado de una creciente disfunción social del individuo.

Y efectivamente en todo este embrollo en que se ha convertido la cuestión catalana en los últimos tiempos se fácil identificar dos ejemplos de esquizofrenia política totalmente contrapuestos pero, a la vez, complementarios, que se alimentan mutuamente.

martes, 1 de julio de 2014

El peligro de lo políticamente correcto

 
En este siglo XXI, el Mundo Occidental, que en los últimos cincuenta años se había convertido en el paradigma de sociedad avanzada, tolerante y democrática, está viendo cómo crece en su seno de forma paulatina y callada, pero a la vez inexorable, un fenómeno que puede dar al traste con nuestras conquistas en materia de libertad de pensamiento y de expresión: la imposición de lo políticamente correcto como un valor absoluto e indiscutible.
 
Así, nos encontramos hoy en día con que en nuestra sociedad triunfan un variopinto abanico de ideas, conceptos y puntos de vista, las más de las veces encomiables, que originalmente surgieron como banderas alzadas por colectivos de todo tipo en defensa de sus creencias o sus intereses, pero que con el paso del tiempo se han transformado en verdaderos mantras impuestos coercitivamente de manera plana y sin matices a la sociedad en su conjunto, que deben ser asumidos de forma íntegra, completa, sin fisuras ni vacilación alguna por todos y cada uno de los ciudadanos, aun en su versión maximalista, so pena de verse señalados con el dedo, criticados, e incluso estigmatizados por la sociedad, cuando no perseguidos jurídicamente.
 
Quizá esta preocupación pueda parecer a priori excesiva y carente de fundamento, pero cuando uno se para a pensar en casos prácticos es posible que las cosas se vean de otra manera.
 

miércoles, 18 de junio de 2014

Lo mal que Occidente gana las posguerras

 
En los últimos días los medios de comunicación traen noticias alarmantes de la absoluta inestabilidad en que anda sumido Iraq, donde el gobierno de mayoría chií de Nuri al-Maliki se bate en retirada en el norte del país ante las embestidas de los yihadistas del Ejército Islámico de Iraq y Levante, organización escindida de Al-Qaeda que, al parecer, ha sabido concitar las simpatías de amplios sectores de la minoría suní del país, incluyendo a los antiguos partidarios de Saddam Hussein agrupados en lo que queda del partido Baaz, a las órdenes del general Ibrahim al-Douri (sorpresas te da la vida… nacionalistas panárabes laicos luchando codo con codo con yihadistas… si Nasser levantara la cabeza…).
 
Semejante panorama en Iraq, un país que históricamente ha ido enlazando sin solución de continuidad dictaduras corruptas, inestabilidad, violencia y sufrimiento para su pueblo, nos debería resultar escandalosamente preocupante por sí mismo. Pero si uno repara en que los antecedentes de toda esta situación se encuentran en la invasión del país por parte de una Coalición Internacional liderada por los Estados Unidos de América en 2003, entonces la preocupación se vuelve pasmo. Porque a pesar de la supuesta intención estabilizadora de la misión norteamericana en Iraq, de los más de dos billones de USD gastados sobre el terreno, y de los 4.500 soldados occidentales muertos en combate, el resultado de 9 años de ocupación del país es tremendamente desolador: 150.000 iraquíes fallecidos, 1.500.000 desplazados, un estado fallido con la mayoría de sus infraestructuras destruidas, los radicalismos islamistas chií y suní en plena efervescencia, y una sociedad dislocada que camina a marchas forzadas hacia la división traumática del país entre chiíes, suníes y kurdos.
 
Y ante este estado de cosas uno se pregunta: ¿para qué intervino Estados Unidos en Iraq en 2003?

Porque cuando el supuesto gendarme del mundo ya no es capaz de controlar y estabilizar un país como Iraq, entonces quizá ha llegado la hora de que deje el puesto y permita actuar a otros.
 

viernes, 6 de junio de 2014

España: Crisis y Populismo



El pasado 25 de mayo de 2014 se celebraron en España Elecciones al Parlamento Europeo, cuyos resultados, para sorpresa de más de uno, supusieron un cierto terremoto en el panorama político nacional y dieron lugar a una recomposición de la izquierda: el hundimiento del PSOE, el avance de IZQUIERDA UNIDA y, sobre todo, la irrupción con fuerza de la nueva formación PODEMOS.

Y por si esto no hubiera sido suficiente, el pasado lunes 2 de junio de 2014 el terremoto político tuvo una réplica cuando S.M. el Rey Juan Carlos I anunció por sorpresa su decisión de abdicar, tras casi 39 años de reinado, en favor de su hijo el Príncipe de Asturias -que en unos días accederá al trono con el nombre de Felipe VI-, lo cual ha empujado a ciertos sectores de la sociedad española a exigir cambios substanciales en la arquitectura constitucional del país: un referéndum sobre la forma de estado, la eliminación de la monarquía, y la proclamación de la III República heredera de la legitimidad del anterior régimen republicano del periodo 1931-1939.

Para algunos lo que está ocurriendo es consecuencia de la evolución social y política de España tan profunda como irreversible tras cuarenta años de Democracia; Para otros no es más que una manifestación dramática pero de corto recorrido de la frustración de muchos ciudadanos por la larga crisis que estamos sufriendo y el dolor que ha traído a la vida de la gente, pero que se irá disolviendo según la economía mejore, el empleo se recupere, y volvamos a las tasas de prosperidad de hace algunos años.

Al respecto, me gustaría compartir mi propio punto de vista sobre estos acontecimientos, pues no estoy de acuerdo ni con los que creen que se aproxima un cambio radical en nuestra sociedad, ni tampoco con los que entienden que todo esto es una calentura pasajera.

Y es que, en mi opinión, para poder interpretar correctamente tanto las manifestaciones antimonárquicas y a favor de la III República, como el reforzamiento de IZQUIERDA UNIDA y la irrupción en el panorama político de PODEMOS -formación a la que muchos identifican como heredera del 15-M- hay que remontarse algún tiempo en la vida política española y recordar lo que fueron los años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE entre 2004 y 2011.

La Izquierda sociológica, que tradicionalmente se había instalado en posturas posibilitas e integradoras desde la recuperación de la Democracia en España, se transformó radicalmente en el transcurso del último gobierno socialista, y a partir de 2004, probablemente traumatizada por los 8 años anteriores de gobierno de José María Aznar (y convencida de poseer una supuesta “Superioridad Moral” que justificaría su condición imperecedera de eje principal del Sistema Democrático del país), empezó a transitar por el camino de la radicalidad conceptual.

De este modo, del Consenso y el espíritu de la Transición pasamos poco a poco a pretender que la Política se impusiera a la Economía, al guerracivilismo y la Memoria Histórica, a los cambios en los parámetros sociales impuestos por la mayoría parlamentaria aunque no hubiera consenso social, a satanizar a los rivales políticos y pretender aislarlos mediante “cordones sanitarios”, a retorcer la Constitución para contentar a los nacionalismos periféricos, a fantasear con una idílica II República Española como el oasis de libertad y democracia que en realidad no fue, a rechazar a la Corona por su supuesto pecado original franquista cuando en realidad se quería atacar su carácter integrador de la realidad nacional, a cuestionar la naturaleza y aun la propia existencia de la Nación Española como sujeto jurídico y político, etc., etc., etc. 

Pero entonces llegó mayo de 2010 y el Presidente Rodriguez Zapatero y el PSOE se vieron obligados a cambiar abrupta y radicalmente de política, tanto en economía como en derechos sociales, debido a que los seis años anteriores, además de carcomer y dividir a la sociedad, habían supuesto un desequilibrio pavoroso de las cuentas públicas (la reingeniería social cuesta dinero, mucho dinero, sobre todo cuando se empaqueta en populismo de estado) y si no se producían cambios España se encaminaba inexorablemente a la suspensión de pagos y la subordinación plena a nuestros socios europeos, señaladamente a la Alemania de la Canciller Ángela Merkel.

El problema es que este cambio de rumbo, este viaje desde la “barra libre” social, económica y política a la contención y la mesura, esta transformación de una sociedad “cigarra” en otra “hormiga”, produjo en la Izquierda sociológica española una enorme frustración y un sentimiento de engaño, de estafa.

Y por si fuera poco, esta frustración se vio agravada en tanto los políticos “profesionales” procuraron salvar los muebles y justificarse a sí mismos intentando venderle a la gente la idea de que el cambio de política económica y social no era en realidad una medicina necesaria como consecuencia de los excesos de España y los españoles en los 15 años anteriores, sino que se debía a factores exógenos –la Crisis de Wall Street, la avaricia de los banqueros, las corruptelas de los rivales políticos- y a imposiciones de terceros -de Bruselas, de la Merkel, de los Mercados, del Liberalismo, o de cualquier otro “Demonio Extranjero…-.

Esta tendencia cristalizó en el 15-M, que incidía en los mismos razonamientos (nos han impuesto la Crisis, los políticos no nos representan…), se acentuó con el cabreo por la victoria del PP en 2011, y ha alcanzado su punto máximo con los dos años y pico de recortes del gobierno Rajoy. Y en este caldo de cultivo es en el que ha surgido PODEMOS, que ha devorado a una parte substancial de la base más Progresista del PSOE, e incluso de IZQUIERDA UNIDA, y en el que está explotando ahora la fiebre republicana de algunos.

El tiempo dirá si estos fenómenos son flor de un día o no, pero, cuando se piensa en ello, la evolución que ha llevado al reforzamiento de IZQUIERDA UNIDA, el nacimiento de PODEMOS, y el debilitamiento del PSOE, empieza a recordar a la situación de la II República (no la de la soñada, sino la de la verdadera república de 1931-1939…), cuando los radicales de Largo Caballero primero y del Partido Comunista después barrieron a los Republicanos de Centro, a Izquierda Republicana y al sector moderado del PSOE (Besteiro y Prieto), y aquello derivó en una fractura social que nos condujo de cabeza a tres años de Guerra Civil.

España necesita urgentemente cambiar, reformar, y corregir muchas cosas para poder salir del hoyo en el que hemos caído. Pero lo que resulta evidente para quien escribe estas líneas es que como sociedad seguimos sin hacer autocritica de por qué hemos llegado a esta situación, y preferimos seguir buscando culpables de nuestros problemas y paganos que asuman la factura de las soluciones.

Y como consecuencia de todo esto, aunque no lo queramos ver, el populismo izquierdista y antisistema del sur de Europa (Grecia, Italia, Portugal, España) está encontrando su reflejo perfecto en el populismo antieuropeo, insolidario y de ultraderecha del centro y norte de Europa (Francia, UK, Alemania, Dinamarca, Austria), donde también están creciendo las opciones que canalizan el cabreo ciudadano, aunque en esos países la gente de lo que se queja es de que paga impuestos para financiar a los países del sur y el este europeos; de lo que está harta es de que salga de sus bolsillos el dinero para nuestros rescates, nuestros jóvenes emigrantes, nuestros políticos corruptos, y nuestras infraestructuras ruinosas; y lo último que quieren es oír hablar de mutualizar deudas, de la Europa social, de la Unión bancaria, o de políticas de crecimiento.

La única opción realista para España es que entre todos seamos capaces de llegar a grandes acuerdos y, desde la centralidad, asumamos de una vez los sacrificios necesarios para cambiar de verdad y en profundidad nuestra arquitectura institucional y nuestro modelo productivo, de manera que podamos convertirnos en una sociedad moderna alineada con los grandes países de Europa.



viernes, 30 de mayo de 2014

La Educación, vacuna contra la demagogia



"Quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que sus mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles".

(Ramiro de Maeztu) 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Lisboa



 En la vida hay ciertos lugares que tienen para nosotros un carácter meramente instrumental. Son lugares que recordamos solo porque en ellos ocurrió tal o cual cosa, pero que carecen de importancia por sí mismos, pues cualquier otra ubicación podría igualmente haber sido el escenario de esos acontecimientos, y tal cambio de escenario no habría afectado al resultado: aquella ciudad en que probé comida oriental por primera vez, el hotel donde dejé olvidado aquellos gemelos que me regalaste, el restaurante en el que te hiciste una carrera en las medias justo el día en que te iba a presentar a mi jefe…
 Por el contrario, existen también lugares dotados de algo especial, de una carga emotiva peculiar y única, de un alma, que hace que en ellos, y sólo en ellos, pudiera ocurrir lo que ocurrió, que solo en ellos podamos imaginar sentir lo que sentimos.
Son, en definitiva, lugares que han quedado asociados en nuestra memoria a experiencias, emociones, o estados de ánimo únicos, lugares vinculados para siempre a nuestra biografía y nuestra forma de ser.

Y de entre los lugares que para mí pertenecen a esa categoría, la de los lugares con alma, Lisboa ocupa un lugar de privilegio. Y es que, desde que puedo recordar, Lisboa ha sido para mí el compendio de imágenes, sensaciones, y emociones que no podría si quiera imaginar haber experimentado en ningún otro sitio.

Lisboa es el recuerdo lejano de un imperio ultramarino decorado con astrolabios y maromas, es la luz blanca que maquilla las fechadas ajadas y hace brillar la calçada portuguesa como si fuera mármol, es el Tajo hecho mar interior, es la Praça do Imperio con la Torre de Belem a un lado y os Jerónimos al otro, es bacalhau à Brás y una botella de vino blanco de Terra do Sado, es el Museo Nacional del Azulejo y el Palacio del Marqués da Fronteira, es contemplar el atardecer desde el barco que va a Cacilhas, es escuchar mentalmente Grândola, Vila Morena en Largo do Carmo e imaginar a los oficiales de la PIDE rindiéndose, es Fado en cada rincón de Alfama, es  el Capitán Salgueiro Maia al mando de una columna de blindados detenida ante un semáforo en rojo el 25 de abril del 74, es recrearse en la vida que pudo ser y no fue allá por 1998, es interrumpir una reunión de trabajo para hablar por teléfono con una niña de 5 años, es el sabor del mango y la papaya traídos de África, es la discreción tranquila del portugués medio como forma de andar por el mundo, es la añoranza permanente, es escaparse a Carcavelos o a Sesimbra para cenar pescado y ver el mar, es el recuerdo y el futuro que pudo ser y no fue, es el fracaso, es el cariño perdido y añorado, es dos vuelos semanales durante dos años y medio, es soñar con unos ojos castaños y una piel clara que nunca llegaron... 

 
Y, sin embargo, volvería con gusto a repetir una y mil cien veces cada segundo vivido, soñado o añorado en Lisboa.

    

jueves, 15 de mayo de 2014

Aniversario del Estado de Israel


El día 14 de mayo se conmemora el aniversario de la proclamación del Estado de Israel.
 
La declaración de independencia de Israel tuvo lugar el día 14 de mayo de 1948 en el Museo de Arte de Tel Aviv, inmediatamente después de que expirara el mandato británico en Palestina, denominada por los judíos "Eretz Israel" (la Tierra de Israel).
 
La Declaración corrió a cargo de David Ben-Gurión (1886-1973), quien seguidamente asumió la jefatura de Estado de facto de la nueva Nación hasta que, tras las primeras elecciones democráticas, en 1949 fue designado formalmente Primer Ministro.
 
Inmediatamente después de la declaración de independencia, el Estado de Israel fue reconocido por la mayoría de países del mundo, entre ellos los Estados Unidos y la Unión Soviética.
 
Al día siguiente, el 15 de mayo de 1948, Israel fue atacado simultaneamente por los ejércitos de Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak. Comenzaba así la Primera Guerra Árabe-Israelí.
 
Desde entonces, Israel ha estado en guerra abierta con sus vecinos árabes en cinco ocasiones: en 1948, 1956, 1967, 1973 y 1982.
 
Hoy en día de hoy Israel es el Hogar Nacional del Pueblo Judío, pero también es un país plural y próspero en la que conviven gentes de etnias y credos diversos, la única democracia efectiva de Oriente Medio, un estado en el que imperan el Estado de Derecho, la separación de poderes, la Justicia independiente, y las libertades públicas.












viernes, 25 de abril de 2014

40 Aniversario de la Revolución de los Claveles


Hoy se cumplen 40 de la Revolución de los Claveles, que el 25 de abril de 1974 cambió la historia de nuestros hermanos portugueses.
El 25 de abril puso fin a medio siglo de gobierno autoritario en Portugal -primero con de Oliveira Salazar y después con su discípulo Marcel Caetano-, acabó con las guerras coloniales portuguesas en África, y dio pie al último experimento socialista en Europa.
 
La Revolución de los Claveles influyó también de forma muy significativa en el final del franquismo en España, pues enseñó a los partidarios del Régimen que un franquismo sin Franco no era posible, y que para España, y también para sus propios intereses, siempre sería mejor una Transición pacífica y pactada a la Democracia que cualquier veleidad continuista, ya que, si no aceptaban compartir el poder, se arriesgaban a un proceso de desestabilización de consecuencias imprevisibles.
 
Además, en el ámbito internacional la Revolución de los Claveles enseñó a los EEUU que los gobiernos autoritarios que actuaban como gendarmes de sus intereses estratégicos no siempre eran la mejor opción, sino más bien lo contrario.
 
Por último, el 25 de abril también enseñó al gobierno americano que las descolonizaciones abruptas conllevaban, en el contexto de la Guerra Fría, un riesgo para sus intereses y una oportunidad para la Unión Soviética (Angola, Mozambique...), lo cual, a la postre, perjudicaría de manera dramática al Pueblo Saharaui y daría argumentos a Washington para apoyar la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos en aras de la Realpolitik.
 
Pero más allá del comentario, a la gente de mi generación siempre nos quedará el recuerdo y la mística de esa revolución tan próxima y tan entrañable que le puso color a nuestra infancia y adolescencia, de esas imágenes de los carros de combate recorriendo Lisboa camino do Terreiro do Paço que se paraban en los semáforos en rojo, y de las palabras del capitan Salguiero Maia a la tropa en la madrugada del 25 de abril de 1974 en el patio de la Escuela Práctica de Caballería de Santarém poco antes de salir camino de Lisboa:

"Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. Así, en esta noche solemne, vamos a acabar con el estado al que hemos llegado. De forma que, quien quiera venir conmigo, vamos para Lisboa y acabemos con esto. Quien sea voluntario, que salga y forme. Quien no quiera salir, se queda aquí".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Recuperación económica: ¿pero cómo será?



En los últimos meses la clase política y los medios de comunicación están empezando a hablar de la aparición de signos de recuperación en la economía española, que aparentemente podrían indicar que por fin estamos empezando a salir de la crisis.

Sin embargo, más allá de la utilización partidista de estos indicios por unos y por otros desde el punto de vista político (para el Gobierno esto se está produciendo gracias exclusivamente a su política, y es el inicio de un futuro de bonanza y prosperidad; para las diversas Fuerzas de Izquierda supone la constatación de que el Ejecutivo se ha vendido a los Mercados, la Banca, Bruselas y los Lobbies, etc.), los ciudadanos cuestionan hasta qué punto esta recuperación es real, y si será lo suficientemente vigorosa para que regresen los niveles de prosperidad y empleo que disfrutábamos hasta hace unos años.



En este sentido, los españoles se plantean en concreto una serie de preguntas específicas cuando se les habla de recuperación económica, a saber:
- ¿Es verdad que está llegando la recuperación económica?
- ¿Se va a reducir por fin el paro? ¿Van a subir los salarios a partir de ahora?
- ¿Se van a terminar los recortes sociales?

Vamos a intentar dar una respuesta a estas cuestiones para así tratar entender la situación en la que nos encontramos, de qué tipo de crisis estamos saliendo, y qué podemos esperar del futuro.
  

lunes, 31 de marzo de 2014

Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres



En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres».


Evangelio según San Juan, Capítulo 8, Versículos 31 y 32.

martes, 18 de marzo de 2014

¿Pero por qué Rusia se mete en Crimea?


En el periodo comprendido entre marzo de 1985, cuando Mijaíl Gorbachov se convierte en el máximo dirigente de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas, y diciembre de 1991, cuando se produce la disolución de la URSS, además de desarrollarse las muy conocidas glasnost y perestroika, en el país tuvieron lugar una serie de cambios traumáticos cuya consideración quizá ayude a entender un poco mejor lo que en las últimas semanas está ocurriendo en el este de Europa, en concreto en Crimea.
 
Cuando en 1985 Gorbachov llegó al poder, la URSS, heredera y continuadora del antiguo Imperio Ruso hundido en 1917, se había convertido en una nación homogénea, en la que la lengua y la cultura rusas actuaban como elementos unificadores de una sociedad de aparente éxito, que rivalizaba con los Estados Unidos por la supremacía mundial. Así, aun cuando el estado estaba formalmente articulado como una república federativa, las quince repúblicas federadas que conformaban el país no eran más que divisiones territoriales de naturaleza administrativa.
 
Como consecuencia de esto, en la URSS de 1985 la población de lengua y cultura rusa era preponderante y hegemónica, y, además de ser absolutamente mayoritaria en Rusia (por otra parte la principal de las repúblicas federadas), estaba distribuida desde hacía décadas por todo el espacio soviético, con comunidades especialmente relevantes en Bielorrusia, Letonia, Estonia, Lituania, Moldavia, Georgia y Ucrania, pero también con una presencia muy significativa en el resto de territorios.
 
Sin embargo, en los seis años que van de  marzo de 1985 a agosto 1991,  cuando una parte de la nomenklatura intenta derrocar a Gorbachov para salvar in extremis el viejo estado soviético, además de democratizarse y abrirse al mundo, la URSS ve alterada de manera dramática su visión de sí misma y de su poso cultural ruso, se desmorona como estado, renuncia a su ambición colectiva, entra en crisis como sociedad y, en última instancia se desintegra en quince repúblicas independientes: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Estonia, Georgia, Kazajistán, Kirguizistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania, Uzbekistán.
 
 

lunes, 10 de marzo de 2014

Por un cambio en política de inmigración



Introducción a la cuestión

En las últimas semanas se han venido produciendo continuos incidentes en los que grupos de emigrantes subsaharianos tratan de entrar ilegalmente en España a través de las fronteras de Ceuta y de Melilla con Marruecos.

La historia en sí misma no es nueva, ya que la presión migratoria en nuestras fronteras africanas ha sido constante en las últimas décadas, y las Islas Canarias, Ceuta, Melilla, las Islas Chafarinas, y los Islotes de Tierra y Mar del archipiélago de Alhucemas han sido año tras año el escenario de incidentes similares. De hecho, algunos expertos en cuestiones migratorias especulan con que entre 20.000 y 30.000 emigrantes irregulares, que se habrían ido concentrando en Marruecos en los últimos años, estarían asentados en el Rif esperando una oportunidad para entrar ilegalmente en España y hacer así realidad su particular sueño europeo.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte estos intentos de acceder irregularmente a territorio español, en bastantes ocasiones solo como estación de paso para conseguir llegar a otros países de la Unión Europea, están presentando una serie de rasgos diferenciadores específicos y recurrentes:

miércoles, 19 de febrero de 2014

Esclavo es el que espera que lo liberen


"Esclavo es aquel que espera por alguien que venga y lo libere"

(Ezra Pound)

Su nombre completo era Ezra Weston Loomis Pound. Nació en Hailey, Idaho (EEUU) el 30 de octubre de 1885, y falleció en Venecia (ITALIA) el 1 de noviembre de 1972.
 
Poeta y ensayista de “La Generación Perdida”

miércoles, 5 de febrero de 2014

Un nuevo enfoque para la lucha saharaui


Un poco de historia
Tifariti

Hace ya casi 40 años, en un lejano noviembre de 1975, Marruecos invadió el Sáhara Occidental aprovechándose de la situación de postración política en que se encontraba España, potencia administradora del Territorio: el Jefe del Estado agonizaba; el último gobierno del franquismo no tenía reparos en comportarse como el cómplice servil de Rabat con tal de no comprometer su incierto futuro político; y el ejército español estaba más preocupado por salir ligero y sin un rasguño del Sáhara que por cumplir con su obligación (eso sí, como no se cansaban de repetir los altos mandos, ¡con el honor intacto!, aunque vaya usted a saber qué quería decir eso en boca de determinados militares que, entonces como ahora, cuando hablan de honor suelen dejarse en la gatera la lealtad, la camaradería y la palabra dada…).

Y frente a ese abandono, esa traición enmascarada de Realpolitik, a los saharauis no les quedó otra salida que resistirse y combatir, y así, desde hace casi 40 años al Pueblo Saharaui, con el Frente POLISARIO a la cabeza, lucha contra viento y marea contra la ocupación de su Tierra y por la Libertad y la Independencia Plena del Sáhara Occidental.

En todo este tiempo, los Saharauis han ido probando estrategias diversas para oponerse a los invasores de su Patria. En un primer momento lucharon a la desesperada, se dejaron matar antes que rendirse y finalmente, cuando no tuvieron otra salida, unos decidieron intentar sobrevivir bajo las bota marroquí mientras que otros huyeron al desierto, y de ahí a Argelia, a Tinduf, al vacio de la hamada, si bien, antes de abandonar su Tierra proclamaron en Bir Lehlu, el 27 de febrero de 1976, la República Árabe Saharaui Democrática, Al-Ŷumhūrīyyah Al-`Arabīyyah A-Ṣaḥrāwīyyah Ad-Dīmuqrāṭīyyah, la RASD.