miércoles, 16 de agosto de 2017

Madrid en verano...



    Madrid en verano...

Fotografías tomadas en agosto de 2017.





martes, 15 de agosto de 2017

Las ganas con que nos comemos la vida



   Hacerse mayor significa descubrir que la medida de la vida no reside en aquello en lo que tenemos éxito, sino precisamente en lo que fracasamos.

Por más que en el presente creamos ver que vamos alcanzando metas, cuando tomamos perspectiva de las cosas nos damos cuenta de que todo era poco más que un espejismo, porque lo que queda después de andar el camino no es sino fracasos y sueños rotos.

Crecer es aprender a convivir con lo que nunca llegaremos a alcanzar, con lo que perdimos, y la forma de saber hasta qué punto ha merecido la pena intentarlo consiste en sopesar cuánta pasión y energía fuimos capaces de ponerle a lo que hicimos.

Lo que hace que todo cobre sentido no es el resultado de lo que hacemos, sino el sentimiento que le ponemos a las cosas, de qué manera las deseamos y las soñamos.

Los recuerdos pueden llegar a ser crueles, pero también nos permiten recuperar los sentimientos, volver a saborearlos, sentirlos y palparlos.

La vida es el escaparate de una pastelería visto con los ojos del niño que fuimos, y el cómo la vivimos se pone de manifiesto cada vez que volvemos a sonreír, besar, imaginar o desear.

Lo único real es la pasión con que vivimos, las ganas con las que nos comemos la vida.

Más allá no hay nada.


miércoles, 9 de agosto de 2017

La Turismofobia del secesionismo antisistema



Turismofobia: la nueva locura del secesionismo antisistema para hacer de Cataluña la Corea del Norte del Mediterráneo...

De un tiempo a esta parte los secesionismos periféricos de Cataluña y el País Vasco han descubierto en la turismofobia una nueva arma para su huida ideológica a ninguna parte, con el objetivo último de hacer de sus respectivas regiones unas naciones de pesadilla en las que el populismo antisistema y la mezquindad social se conviertan en el eje vertebrador de la vida pública.

Más allá de lo absurdo del planteamiento en un país como España, y en unas regiones como Cataluña y el País Vasco, donde el turismo es un motor esencial para la generación de riqueza y la creación de puestos de trabajo, esta ola de turismofobia es una muestra clara del odio atávico que los secesionismos que nos ha tocado sufrir profesan por todo lo que no encaja en su visión excluyente y quasitribal de la sociedad. Porque los turistas a los que odian, independientemente de que resulten ruidosos o juerguistas, son sobre todo la prueba de que más allá del ghetto cultural y lingüístico en el que han convertido a sus sociedades tras casi 40 años de nacionalismo radical todavía hay un mundo libre en el que la gente habla la lengua que le da la gana, siente la identidad que le da la gana, y se preocupa por disfrutar de la vida y no por amargársela al que piensa diferente. Y claro, después de haber desarrollado impunemente con éxito una limpieza étnicocultural de todo español en Cataluña y el País Vasco, ahora quieren coger carrerilla y seguir con lo inglés, lo francés o lo alemán. Porque están dispuestos a recibir a los turistas, pero solo si son de la Catalunya Nord y parlan catalá o abertzales y vienen del Goierri, y si además están seguros de que ni beben sangría ni preguntan por el flamenco y los toros, porque si no que se vayan a su puñetera casa...

Y lo más lamentable es que ni siquiera están siendo originales y creativos los muy descerebrados, porque la turismofobia ya la inventaron los nacionalistas corsos en los años 70 del siglo XX, cuando se dedicaban a poner bombas en hoteles y urbanizaciones, y no les llevó a nada útil.

No, si a este paso los de la CUP y sus primos batasunos van a terminar mandando a los cachorros del secesionismo catalán y vasco a hacer viajes de estudios a la América de Trump para aprender cómo levantar muros y poner alambradas en las fronteras...




viernes, 28 de julio de 2017

Golpe de estado secesionista en Cataluña



   Como es sabido, de un tiempo a esta parte España se enfrenta a un problema que posiblemente constituye el mayor desafío a su condición de nación de los últimos cien años (el próximo año se conmemorará el 120 aniversario de aquel otro momento dramático que fue el denominado “Desastre del 98”), que además pone en cuestión la supervivencia del país tal cual lo conocemos hoy en día. Y ese problema no es otro que el estado de efervescencia en que se encuentran los nacionalismos periféricos y, sobre todo, el catalán.

Porque desde la recuperación de la Democracia y la promulgación de la Constitución de 1978, y de manera acelerada en la última década, el nacionalismo catalán hijo de aquel viejo catalanismo burgués, posibilista y templado del siglo XIX que tan buena prensa solía tener (toda aquella historia del “seny” y demás…), se ha transformado en un virulento secesionismo de rasgos cuasi etnicistas, de puro emotivo e irracional, que anda obsesionado con la construcción de una República Catalana reservada a lo que ellos consideran “los verdaderos catalanes” (esto es, los independentistas que odian a España), y en la que el resto de la población se vería abocada a la consideración de “ciudadanos de segunda categoría”, en línea con lo que ocurrió en la Alemania Nazi con los que no comulgaban con Hitler, en la Sudáfrica del Apartheid con los que no eran blancos, o en la antigua Yugoslavia con los que se resistían a la ruptura de su país. Y en este contexto, la última jugada del secesionismo catalán es su amenaza de llevar a cabo el próximo 1 de octubre de 2017 un referéndum unilateral de independencia.

Para unos este referéndum será la respuesta a siglos de opresión españolista; para otros será un instrumento con el que forzar al gobierno de España a una negociación que eleve las cuotas de autogobierno y la financiación para Cataluña y compensar así los agravios fiscales que sufren sus habitantes; habrá, en fin, quien piense que lo que está pasando es el resultado de años de obcecación cerril por parte de los diversos gobiernos de Madrid, que han acabado por colmar la paciencia de los catalanes.

Pero en realidad el referéndum unilateral de independencia que el secesionismo catalán quiere llevar a cabo el 1 de octubre de 2017 es otra cosa, porque de lo que estamos hablando es del hecho insólito de que un gobierno autonómico elegido al amparo de una Constitución, la española de 1978, pretenda dar un golpe de estado en toda regla contra esa misma Constitución a la que debe su propia existencia para así pervertir el Estado de Derecho,  y acto seguido poder instaurar una especie de versión amable y estilosa del  Volksgeist decimonónico, algo así como un Shangri-La del Mediterráneo Occidental con capital en Barcelona, que nos pintan como una tierra mítica y aislada de la contaminación exterior, en la que reinaría la felicidad permanente para los buenos catalanes, y los perros se atarían con longaniza (perdón, con butifarra…).

Sin embargo, si profundizamos un poco y vamos más allá de los titulares de prensa repararemos en que el referéndum del 1 de octubre, si es que llega a celebrarse, será el final de un viaje que se inició antes incluso de la promulgación de la Constitución de 1978, cuando allá por 1977, a la salida del franquismo, una coalición circunstancial, un matrimonio de conveniencia más bien, entre por un lado un Partido Socialista Obrero Español acomplejado y con mala conciencia tras décadas de pasividad contra el régimen autoritario, y por otro lado una Unión del Centro Democrático concebida como la casa común de unos cuadros tardofranquistas con ambiciones públicas, dispuestos a cualquier apaño con tal de blanquear su futuro político, decidió que el mejor camino para tapar las vergüenzas de unos y otros era construir un sistema democrático que hiciera tabla rasa con lo que era la realidad de la sociedad española hasta ese momento, y que la forma más fácil de lograrlo pasaba por regalarle a los nacionalismos vascos y catalanes un estado de las autonomías en el que pudieran desarrollar sus aspiraciones, para de este modo tratar de ganarlos para la causa del nuevo régimen que entonces nacía, y conseguirle así el marchamo de democracia homologable internacionalmente.

Lo que pasa es que quienes diseñaron los cimientos de la España de 1978, y en particular dos personajes tan brillantes como faltos de escrúpulos como Adolfo Suarez y Felipe González, con tal de atraer al nacionalismo periférico al campo constitucionalista (los hechos han demostrado que sin ningún éxito…), llegaron al extremo de optar por poner en marcha una estupenda maniobra de marketing político, que sin embargo terminó en pesadilla cuando los nacionalistas les salieron respondones, se dieron cuenta de que el flamante estado de las autonomías era en realidad un frankenstein político que podía convertirse en el instrumento perfecto para su delirio secesionista (pues esa y no otra fue siempre su verdadera naturaleza...) y empezaron a llevar a la práctica su verdadera agenda política. Entonces comenzó una sucesión de desvaríos cada vez más radicales, pero no por ello menos consentidos por esa sociedad naif en que se ha convertido la España de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Un día se puso en marcha un sistema educativo con el catalán como única lengua vehicular, y se llegó al extremo de proscribir al español en las aulas de una región en la que vive el 15% de los habitantes de este país. Después se consintió el despliegue de una policía autonómica al servicio del nacionalismo, y se permitió la expulsión de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado de Cataluña. Más adelante se dejó que el nacionalismo monopolizara a los medios de comunicación públicos de ámbito regional y los pusiera al servicio de la construcción nacional catalana, incluyendo la falsificación de una identidad mítica que en realidad nunca existió…

Todo esto ha ocurrido durante casi cuarenta años ante la pasividad bovina, cuando no simplemente cómplice, del resto del país, que se pasaba el día embobado alabando el seny catalán y lo moderna que era Barcelona, y tildando de españolista casposo (cuando no pura y simplemente de franquista…) a todo aquel que alertara de lo que estaba pasando.

Y ahora resulta que generaciones de catalanes han sido educadas en el odio a lo español por parte el nacionalismo catalán, y el resultado de todo esto es el experimento de ingeniería social que desemboca en el golpe de estado que el secesionismo pretende llevar a cabo el próximo 1 de octubre de 2017 mediante la celebración del anunciado referéndum unilateral de independencia.

En consecuencia, lo que debería realmente preocuparnos no solo es cómo evitar la celebración el próximo 1 de octubre de 2017 del referéndum unilateral de independencia que propugna el secesionismo catalán (y asumamos de una vez que eso no lo lograremos solo con buenas palabras, manifiestos y resoluciones judiciales…), que por supuesto, sino sobre todo qué hacer a partir del 2 de octubre para conseguir desmontar toda la maquinaria secesionista y revertir el resultado de los últimos 40 años de ingeniería social que se han desarrollado en Cataluña.

Porque si no es así, al referéndum de independencia del 1 de octubre de 2017 le seguirá otro, y otro, y luego otro, y así hasta que el secesionismo finalmente lo consiga, y España tal cual la conocemos simplemente desaparezca.


jueves, 20 de julio de 2017

No hay salida... / No way out...






"NO HAY SALIDA": una declaración de principios... 

"NO WAY OUT" : a declaration of principles...




(Puerta de acceso a una oficina / Access door to an office)

viernes, 7 de julio de 2017

El traje nuevo del Emperador


   Hace muchos años había un Emperador en un país remoto tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.

No se interesaba por sus soldados, ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey al uso: “Está en el Consejo”, de nuestro monarca se decía: “El Emperador está en el vestuario”.

La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa, y todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros. Entonces, una mañana se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas del mundo; y no solo por sus colores y dibujos, que, afirmaban, eran hermosísimos, sino también porque las prendas con ellas confeccionadas eran mágicas y poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.

"¡Deben ser vestidos magníficos!", pensó el Emperador. "Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan... Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos... ¡Que se pongan enseguida a tejer la tela!". Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.

Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero en realidad no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.

"Me gustaría saber si avanzan con la tela", pensó el Emperador pasado algún tiempo. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto preocupado, y era el hecho de que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no pudiera ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Y es que todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.

"Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores", pensó el Emperador. "Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él".

El viejo y digno ministro se presentó, pues, en el taller ocupado por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. "¡Dios nos ampare!", pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas. "¡Pero si no veo nada!". Sin embargo, no soltó palabra.

Los dos sinvergüenzas le rogaron entonces que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo, al tiempo que le señalaban el telar vacío. Y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. "¡Dios santo!", pensó-. "¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela".

"¿Qué? ¿No dice Vuestra Excelencia nada del tejido?", preguntó uno de los falsos tejedores.

"¡Oh, precioso, maravilloso!", respondió el viejo ministro mirando a través de sus gafas. "¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado sobremanera".

"Nos da una buena alegría", respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.

Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.

Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

"¿Verdad que es una tela bonita?", preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.

"Yo no soy tonto", pensó el hombre, "y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta". Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y alabó con entusiasmo sus supuestos hermosos colores y su supuesto soberbio estampado.

"¡En verdad la tela es digna de admiración!", informó el segundo funcionario al Emperador cuando por fin regresó a palacio.

Y tanto hablaban todos los habitantes de la capital de la magnífica tela que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Entonces, seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.

"¿Verdad que es admirable?", preguntaron los dos pretenciosos dignatarios que le acompañaban. "Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos". Y mientras así hablaban señalaban el telar vacío, creyendo que los demás sí veían la tela.

"¿Cómo?", pensó el Emperador. "¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? ¡Sería espantoso!".

"¡Oh, sí, es muy bonita!", dijo entonces. "Me gusta, la apruebo", añadió mientras que con gesto de agrado miraba el telar vacío, pues no quería confesar que en realidad no veía nada.

Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador "¡oh, qué bonito!", a la vez que le aconsejaban que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. "¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!", repetían uno tras otro los cortesanos, y todo el mundo fingía estar extasiado ante aquella supuesta maravilla.

El Emperador decidió entonces conceder una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.

Y llegó el día de la Fiesta Mayor del país. Y durante toda la noche que le precedió, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente creyese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra. Y finalmente dijeron: -"¡Por fin!, el vestido está listo".

Unas horas después llegó el Emperador al taller en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron: "Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. Y aquí el manto… Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, pero precisamente esto es lo bueno de la tela".

"¡Sí!", asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.

"¿Quiere dignarse Vuestra Majestad en quitarse la ropa que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle con el nuevo traje delante del espejo?"

Quitose entonces el Emperador sus prendas y se quedó desnudo, y los dos embaucadores simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por los hombros, hicieron como si le atasen algo, la capa seguramente; y mientras el Monarca era todo posar ante el espejo.

"¡Dios!, y qué bien le sienta, le va estupendamente", exclamaban todos. ¡Vaya diseño, vaya corte, y vaya colores! Es un traje precioso" añadieron a coro.

"El palio bajo el cual caminará Vuestra Majestad durante la procesión le espera ya en la calle ", anunció el maestro de Ceremonias.

"Muy bien, estoy a punto", dijo el Emperador. "¿Verdad que me sienta bien?", preguntó. Y volviose una vez más hacia el espejo, para que todos creyeran que contemplaba su nuevo vestido.

Los ayudas de cámara encargados de sostener la capa bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas exclamaba: "¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica capa! ¡Qué hermoso es todo!".

Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que en realidad nada veía, porque nadie quería ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Y ningún traje del Monarca tuvo tanto éxito ni fue nunca tan alabado en la corte como aquél.

Hasta que de pronto un niño que contemplaba el desfile de la mano de sus padres gritó en medio del gentío "¡Pero si no lleva nada! ¡El Emperador está desnudo!".

"¡Dios bendito!", gritaron entonces los presentes: "¡Es verdad que el Emperador está desnudo! ¡No lleva nada!".

Pero entonces el Emperador, como por nada del mundo quería hacer el ridículo delante del pueblo, pensó para sus adentros: "Hay que aguantar hasta el fin". Y haciendo gala de su obcecación siguió desfilando todavía más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente capa por toda la ciudad.

(PS: Hay cuentos que nunca pierden vigencia..).



("El traje nuevo del Emperador". Cuento de Hans Christian Andersen publicado en 1837).







domingo, 25 de junio de 2017

Orientación sexual e intimidad


   Coincidiendo con la Semana del Orgullo Gay que estos días se celebra en todo el mundo, y por supuesto también en Madrid, recientemente un conocido medio de comunicación de ámbito nacional ha publicado el denominado ranking 2017 de los 50 personajes homosexuales más influyentes de España (⇒Enter).

Al leer la noticia lo primero que se me ha venido a la cabeza ha sido una duda: ¿Por qué el ranking los 50 homosexuales más influyentes? ¿Y por qué no el de los 50 taxistas, el de los 50 vegetarianos, o el de los 50 geógrafos más influyentes del país?

Hubo un tiempo en el que tener en España una orientación sexual distinta de la estrictamente heterosexual llevaba aparejado indefectiblemente la criminalización y el rechazo social, y cuando eso ocurría el hecho de declararse públicamente homosexual, el "salir del armario" constituía un acto de valentía y de coraje dotado de un evidente valor moral y simbólico.

Lo que pasa es que esos tiempos oscuros son cosa del pasado desde hace décadas, y en la actualidad para generaciones de españoles todo eso resulta tan chocante como lejano.
   
Por el contrario, la libertad sexual está reconocida hoy como un derecho fundamental básico, y es maravilloso que en nuestra sociedad esa libertad esté plenamente garantizada, y que cada cual pueda sentir y vivir su sexualidad como mejor le parezca.

En consecuencia, el que hoy en día todavía haya personas que se pasen todo el tiempo haciendo ostentación de su orientación sexual carece de valor reivindicativo, y por tanto me parece más bien un ejercicio de frivolidad y de falta de pudor, cuando no de puro exhibicionismo social.

Y es que dado que la discriminación de la homosexualidad en España es cosa de un pasado ya lejano, y si bien por supuesto siempre defenderé que cada cual pueda disfrutar amando a quien quiera y como quiera, no consigo llegar a comprender qué necesidad hay en pleno siglo XXI de estar todo el día aireando a los cuatro vientos una determinada orientación sexual, sea la que sea.

Porque en última instancia no creo que exista una forma heterosexual u homosexual de comer, de pasear, de comprar, de cuidar las plantas, de soñar o de respirar, sino sólo una manera común a todo el género humano de hacer todas esas cosas, que a su vez es distinta para cada persona a lo largo de su vida, sin que importe para nada la orientación sexual de cada cual. Y por ello en estos tiempos que corren las etiquetas en público sobre esta cuestión me parecen superficiales y, ¿por qué no decirlo? carentes de un mínimo de consideración por la propia intimidad.


martes, 20 de junio de 2017

El Kurdistán turco


Imágenes del Kurdistán turco (⇒Enter).

Fotografías tomadas en mayo de 2017.


Familia paseando en los Jardines de la Fortaleza Interior (Içkale) de Diyarbakir.



Poesía popular kurda en Diyarbakir.

Monje siraco del Monasterio de Deyrulzafaran en Mardin.


Fuerzas de Seguridad turcas en Diyarbakir.


Niño en traje de circuncisión (sünnet en turco) en Sanliurfa.

lunes, 19 de junio de 2017

El coste del rescate bancario en España



   Recientemente se ha hecho público un informe interno del Banco de España que analiza la gestión de la crisis financiera ocurrida en nuestro país (⇒Enter) en el periodo comprendido entre 2008 y 2014, y su papel como supervisor en el rescate bancario que el Estado llevó a cabo, rescate que se inicia con la gestión del colapso de Caja Castilla-La Mancha y que culmina con el desguace y venta a precio de saldo de NovaCaixaGalicia, pasando por la liquidación de entidades tan importantes para la historia económica de los últimos cincuenta años como Caja Madrid, Bancaja, Caixa Catalunya, la Caja de Ahorros del Mediterráneo o CajaSur.

El documento en cuestión, más allá de su indudable interés desde un punto de vista técnico, ha tenido una especial repercusión en los medios de comunicación debido a que ha sido el vehículo elegido por la autoridad bancaria para transmitir a la opinión pública dos ideas fundamentales, a saber: que el coste neto del rescate podría finalmente rondar los 60.000 millones de euros, y que el Banco de España como institución no tuvo nada que reprocharse en su papel como entidad de supervisión en aquellos años convulsos.

En lo que se refiere a la optimista valoración que el Banco de España realiza de sí mismo en la gestión de la crisis financiera española, la impresión que uno tiene es que resulta bastante descorazonador, bastante frustrante, que la autoridad bancaria del único país del grupo de los cuatro grandes de la Eurozona (integrado, junto con España, por Alemania, Francia e Italia) que asistió impertérrita a cómo la mitad de su sistema financiero (pues ese era el peso de las cajas de ahorro en el nuestro, el 50%...) colapsaba tras décadas de una nefasta gestión empresarial a manos de direcciones elegidas a dedo por la clase política (cuando no directamente copadas por esta...), y tras todo un rosario de escándalos de financiación ilegal de partidos políticos, corrupción, y apropiación indebida de dinero público para fines inconfesables, vaya ahora y tenga el cuajo de decirnos que no tuvo nada que ver con todo aquello, que no fue su responsabilidad, que lo hizo todo bien, que supervisó al sistema bancario de manera correcta, que inspeccionó eficazmente a las entidades, y que si todo aquello ocurrió fue por culpa del Destino, de los Hados o del Karma. Porque o bien los señores del Banco de España tienen un problema de percepción de la realidad, o pura y simplemente nos están tomando el pelo. Y menos mal que, según el consenso de los expertos, estamos hablando de uno de los supervisores bancarios más respetados de Europa, cuyos funcionarios están considerados de los más profesionales y mejor formados de la UE. Menos mal...

En cuanto al coste del rescate bancario, que en su momento los gobiernos de turno (primero el de Rodríguez Zapatero y después el de Rajoy) juraron y perjuraron que no les supondría un euro a los ciudadanos, ahora resulta que hasta el momento nos ha salido a todos por unos 75.000 millones de euros, de los cuales solo se han podido recuperar 15.000 millones. En consecuencia, hasta hoy el coste neto del rescate supera los 60.000 millones de euros, un 5,6% del PIB, la riqueza nacional producida en todo un año, repartido de la siguiente manera: 21.000 millones pagados por el Fondo de Garantía de Depósitos (dinero que en última instancia los bancos comerciales acabarán repercutiendo a sus clientes), más otros 39.000 millones desembolsados con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, lo que significa que nos han costado a todos y cada uno de los 47 millones de habitantes de España unos 840 euros de media.

Llegados a este punto cabe preguntarse si al final mereció la pena meterse en el berenjenal del rescate bancario, y ello a costa de endeudar al país y generar un déficit que tendrán que pagar nuestros hijos y nuestros nietos, o si, por el contrario, habría tenido más sentido que actuara el Mercado y que se hubiera dejado quebrar a esas entidades fallidas.

La respuesta a esta pregunta no es fácil, y probablemente esperar que cualquier gobierno hubiera tomado decisiones traumáticas en aras de la ortodoxia macroeconómica habría sido pedir demasiado a los políticos, que siempre andan más preocupados por las encuestas, por la valoración de la opinión pública, y por cómo ganar las próximas elecciones que por hacer lo que se debe hacer cuando se presentan situaciones difíciles, por doloroso que esto sea.

Sin embargo lo que tampoco es de recibo es tener que ver ahora cómo mucha gente se escandaliza por los 60.000 millones de euros que nos ha costado el rescate bancario (no lo olvidemos, rescate de banca pública...) cuando la mayoría de esos que se escandalizan son los mismos que en su momento clamaban por salvar con dinero público los empleos de los trabajadores de las entidades quebradas, y que exigían salvar también con ese mismo dinero público las inversiones de los accionistas minoritarios, los bonistas y los preferentistas que pusieron sus ahorros en las extintas Cajas de Ahorros, eso sí después de acusar sin fundamento alguno por todo aquel desastre a la banca privada, que en realidad no pidió ni un euro de dinero público para arreglar sus propios problemas.

Quizá por eso resulta tan divertido como chocante oír a esa misma gente protestar también ahora por el hecho de que la reciente crisis del Banco Popular (el primer banco privado de entidad al que la crisis de ha llevado por delante...) la vayan a pagar sus accionistas, que son sus propietarios, en vez de papá Estado...

Y es que algunos son como el perro del hortelano, que ni come ni comer deja...



sábado, 10 de junio de 2017

Armenia


   Armenia (⇒Enter), abril de 2017:
Mapa de Armenia en 2017
  • Montañas nevadas.
  • Cielos inmensos.
  • Nacionalismo exacerbado, una naturaleza abrupta y dos mil años de historia.
  • Un país étnicamente uniforme de profundas raíces cristianas.
  • Un pueblo con una vieja lengua de origen indoeuropeo y un alfabeto propio.
  • Una historia plagada de vicisitudes y calamidades marcada de forma indeleble por el Genocidio de 1915 (⇒Enter), que estuvo a punto de acabar con la nación armenia y además se llevó por delante el espíritu de convivencia y tolerancia entre culturas y religiones diversas que durante siglos marcó el destino de Anatolia, el Cáucaso y Mesopotamia.
  • En las localidades que bordean las carreteras se mezclan una y otra vez de manera chocante desvencijadas casas unifamiliares que evocan estampas de los Balcanes o de Europa del Este, bloques de viviendas de inconfundible estilo soviético, y construcciones en piedra volcánica.
  • Y de fondo, omnipresente, el Monte Ararat (⇒Enter), la montaña sagrada del pueblo armenio, que la geopolítica les robó y hoy pertenece a Turquía.

(Fotografías tomadas en Semana Santa de 2017)



El Monte Ararat visto desde Ereván.


Ruinas de Zvartnots.


Monasterio de Noravank: iglesia.


Monasterio de Noravank: jachkar.



domingo, 4 de junio de 2017

Mediocridad igualitarista educativa



   Recientemente el gobierno de España ha aprobado un cambio en la normativa sobre educación (⇒Enter) que a partir de ahora posibilitará que los estudiantes españoles puedan aprobar la Enseñanza Secundaria Obligatoria, la denominada ESO, y pasar a cursar el Bachillerato con hasta dos asignaturas suspendidas y con una nota media inferior a 5 sobre 10.

En un momento en el que el país está por fin saliendo de una crisis económica que por espacio de 10 años se ha cebado con los colectivos más vulnerables de la sociedad y que además ha triturado las esperanzas de toda una generación de jóvenes que se ha visto condenada por primera vez en nuestra historia a vivir peor de lo que lo hicieron sus padres, cuando se discute sobre qué hacer para no repetir los errores del pasado que nos colocaron al borde del colapso, cuando se vuelve a hablar de un cambio del modelo productivo que prime de una vez la innovación y el valor añadido en la actividad económica, precisamente ahora va el gobierno e institucionaliza en nuestro sistema educativo obligatorio la ramplonería como categoría estándar, la desincentivación del trabajo y el mérito, la consagración de la ley del mínimo esfuerzo...

Y luego nos quejaremos de que nuestra economía no genera empleos de calidad, de que los salarios medios son cada vez más bajos, de la precarización del empleo, de que tenemos un sistema productivo de poco valor añadido, y en última instancia de que España se ha convertido en una sociedad low cost... (⇒Enter)

Por el contrario, las sociedades que progresan, las que avanzan, las que generan riqueza y prosperidad, hacen justamente el planteamiento contrario en lo que a la educación se refiere: priman el mérito, el trabajo; exigen un mínimo de rendimiento y capacidad para acceder a las enseñanzas media y universitaria; y educan a sus jóvenes en la constancia y el esfuerzo.

Baste pensar en países como Finlandia, Dinamarca, Corea o Singapur y comparar sus sistemas educativos con el español para constatar las diferencias y hasta que punto lo estamos haciendo mal aquí por culpa de esa obsesión igualitarista que corroe hasta el tuétano a nuestro sistema desde hace 35 años.

De nada sirve flagelarnos por el estado de la educación en España cada vez que se conocen los resultados del informe Pisa o de cualquier otro estudio comparativo a nivel internacional si luego no hacemos nada para solucionar el problema, sino más bien todo lo contrario.

Y en realidad lo que pasa es que estamos recogiendo el fruto de nuestra propio fracaso como ciudadanos tras décadas de pereza moral, dejación de responsabilidades democráticas y visión cortoplacista de las cosas...

En definitiva, el triunfo de la mediocridad igualitarista en estado puro.


viernes, 5 de mayo de 2017

1º de Mayo...


   Un año más, hace unos días se conmemoró en todo el mundo la Fiesta del Trabajo, el 1º de Mayo.

Y como en otros países, en España los sindicatos salieron a la calle a manifestarse, en esta ocasión reclamando que la recuperación llegue a los ciudadanos, que suban los salarios y las pensiones, que se cree empleo de calidad, y que se derogue la reforma laboral que recortó la protección de los trabajadores.

Sin embargo, lo que los sindicatos no le explicaron a los trabajadores que acudieron a sus manifestaciones es que lo que en realidad hizo estallar la crisis económica en España fueron precisamente los excesos salariales, las pensiones por encima de lo que la economía del país podía asumir, y la legislación laboral llena de rigideces que no permitía a las empresas adaptarse a un mundo cambiante.

En contra de la letanía buenista a la que algunos nos tienen acostumbrados, el origen de la crisis económica que ha sufrido Occidente en la última década no está en la especulación financiera y la desrregulación de los mercados, sino en los excesos de unas sociedades que se acostumbraron a vivir por encima de sus posibilidades a costa de entramparse con deuda pública destinada a ser pagada por nuestros hijos y nietos, que se hicieron adictas a la metadona presupuestaria del déficit público crónico, y que se olvidaron por completo de que el empleo y los salarios solo pueden crecer en función de la productividad y la riqueza que se genere, pero en ningún caso porque lo decidan los políticios de turno.

Hemos salido de la crisis justamente porque hemos aplicado reformas, porque hemos corregido los excesos de los salarios, porque hemos ajustado nuestro sistema pensiones, y porque hemos reformado la legislación laboral.

Por lo tanto, ojalá los sindicatos no consigan que demos marcha atrás en esas reformas, pues, de lo contrario, seguro que volveríamos a la casilla de salida de la crisis económica y al drama social que lleva aparejada.

Lo que tendríamos que hacer es, por nuestro propio bien, exigirle a los poderes públicos que nunca más incurran en déficits, que nunca más permitan que el país viva a crédito y de prestado, y que se ocupen menos de gastar y más de generar las condiciones necesarias de transparencia, seguridad jurídica, reducida presión fiscal y poca carga burocrática para que los particulares y las empresas creemos riqueza, que nosotros sí sabemos hacerlo, y luego podamos gastarnos nuestro dinero como nos parezca mejor, y no como pretendan decidir los políticos...

Basta ya de regalarle los oídos a los ciudadanos con fantasías populistas imposibles.

Tras más de 30 años de Democracia, en España ya nos merecemos unos agentes sociales que ejerzan su papel con responsabilidad y que, como mínimo, le digan la verdad a la gente...



martes, 2 de mayo de 2017

2 de Mayo


   ¡Feliz Día del 2 de Mayo!

Madrid por España...

El 2 de mayo de 1808 en Madrid o ''La lucha con los mamelucos'' - Óleo de Francisco de Goya (año 1814)



viernes, 7 de abril de 2017

viernes, 31 de marzo de 2017

La esquizofrenia de Europa frente a Trump


   Desde que el pasado mes de enero tomara posesión como presidente de los estados Unidos, Donald Trump, que nunca se ha caracterizado por ser un político particularmente interesado en las cuestiones transatlánticas, está poniendo de manifiesto una incontestable capacidad para concitar consensos entre la opinión pública y los líderes de opinión europeos a la hora de valorar su agenda política y su estilo como líder del país más poderoso del planeta.

Lo que pasa es que ese consenso que Donald Trump está concitando a este lado del Atlántico es completamente negativo, de manera tal que el rechazo de Europa hacia sus políticas es el mayor que presidente norteamericano alguno haya sido capaz de cosechar en las últimas décadas (con excepción, quizá, Ronald Reagan, todo hay que decirlo…). 

Porque, menos los euroescépticos de pro que de un tiempo a esta parte florecen en países como el Reino Unido u Holanda, toda Europa parece rechazar lo que Trump dice, hace, piensa, defiende o representa, y el rechazo es tan visceral que gracias precisamente a Trump Europa parece estar redescubriendo el antiamericanismo de salón que tan popular fue en la etapa final de la Guerra Fría, en los buenos y viejos tiempos del “YANKEES GO HOME” y del “OTAN NO, BASES FUERA” de los años 70 y 80 del siglo pasado, si bien ahora el fenómeno no va dirigido contra el conjunto de la sociedad norteamericana, sino específicamente contra el inquilino de la Casa Blanca.

Y sin embargo, cuanto más analizo el fenómeno Trump y lo que subyace en él más difícil me resulta entender la satanización del personaje por parte de la opinión pública europea, Y soy de esta opinión no porque el tipo me resulte particularmente simpático, que no es el caso (si bien alguna de las cosas que dice en lo relativo a que las leyes migratorias están para cumplirse me pueda parecer bien, en términos generales pienso que el personaje es un populista peligroso, un proteccionista y un intervencionista que a la larga va a hundir a la economía americana, un antimusulmán sectario, y un ignorante y un prepotente en cuestiones de política exterior...), sino porque me parece que Europa juzga a Trump por pecados que en realidad Europa y los europeos llevamos mucho tiempo cometiendo. Me explico:


  • Europa acusa a Trump de levantar muros contra la inmigración, pero en Europa tenemos esos mismos muros desde hace mucho tiempo en las fronteras entre España y Marruecos en Ceuta y Melilla, en Calais para evitar que los inmigrantes ilegales pasen de Francia al Reino Unido, en la frontera terrestre entre Grecia (sí, la Grecia de Tsipras  Syriza...) y  Turquía, etc. etc. etc. Es más, acusamos a Trump de levantar un muro cuando todavía no ha empezado a hacerlo, pero nos olvidamos de que fue la administración Obama la que sí que llevó a cabo la construcción de ese muro, que ya cubre una buena parte de la frontera entre México y los Estados Unidos.
  • Europa acusa a Trump de ser un proteccionista contrario al TLC que va a dejar sin trabajo a miles de obreros mexicanos (olvidándonos, por cierto, de que su rival Hillary Clinton hizo campaña en términos muy parecidos...), pero aquí criticamos la globalización porque supuestamente por culpa de la competencia del tercer mundo se están precarizando los empleos y las condiciones sociales de los obreros europeos.
  • Europa acusa a Trump de ser un radical peligroso que quiere destruir la herencia política de Obama y perjudicar al conjunto de la sociedad norteamericana, pero nos olvidamos de que Trump no ha ganado la presidencia en una tómbola, sino en unas elecciones, y de que el partido que le sustenta, el Partido Republicano, también controla el Congreso, el Senado, y la mayoría de los gobiernos estatales de América porque así lo ha decidido la mayoría de los norteamericanos.
  • Europa acusa a Trump de ser un aislacionista que pretende inhibirse de los asuntos de política internacional, pero los europeos, que llevamos décadas practicando el antiamericanismo y el pacifismo de salón, al mismo tiempo venimos descargando en América el grueso de la responsabilidad y el coste de la defensa europea.
  • Europa, en fin, acusa a Trump de ser un político retrógrado que no responde a los valores de la modernidad, pero aquí en Europa nos vamos al extremo contrario y nos ponemos en manos de minorías sectarias, dogmáticas e iluminadas, a las que les damos el poder absoluto para poner en marcha experimentos de ingeniería social en asuntos tan fundamentales como la familia, la libertad religiosa, el derecho a la vida, la reproducción, o la configuración de la sociedad en materia de género.

Vamos, que antes de criticar y rechazar a Donald Trump y lo que defiende, quizá los europeos deberíamos hacérnoslo mirar y ser algo más humildes y autocríticos.


martes, 28 de marzo de 2017

Egipto 2017: Mubarak libre, Mursi en la cárcel.


   El pasado 24 de marzo de 2017 el exdictador egipcio Hosni Mubarak fue puesto en libertad tras ser absuelto por los crímenes cometidos durante la represión de la Primavera Árabe en el año 2011, que supuso el asesinato y la tortura de miles de ciudadanos egipcios a manos del aparato represor de la dictadura de Mubarak.

Sin embargo, ese mismo día 24 de marzo de 2017 Mohamed Mursi, el único presidente elegido democráticamente de la historia de Egipto, desalojado del poder mediante el golpe del 3 de julio de 2013 llevado a cabo por el mariscal Al-Sisi, seguía en prisión condenado a cadena perpetua tras un juicio falsa orquestado por la dictadura militar egipcia.

La liberación de Mubarak mientras Mursi sigue en la cárcel debería hacer que a los occidentales se nos cayera la cara de vergüenza, porque los grandes valedores de la dictadura de Al-Sisi han sido precisamente los mismos gobiernos occidentales que apoyamos con nuestros votos y financiamos con nuestros impuestos, que por un lado se permiten caer en la más absoluta pasividad ante dramas como la guerra civil siria alegando absurdos escrúpulos de conciencia, mientras que por otro lado apoyan sin rubor al primer carnicero despótico que aparece, como Al-Sisi en Egipto o Mohamed VI en Marruecos, siempre y cuando el personaje esté dispuesto a actuar como el gendarme que nos cuide el patio trasero a los occidentales.

En estos tiempos en los que Europa anda mirándose el ombligo, ensimismada por los problemas de la construcción europea, el brexit y los euroescépticos de toda especie que afligen al Viejo Continente, noticias como la excarcelación de Mubarak mientras Mursi sigue en prisión probablemente pasarán desapercibidas. Pero entonces no nos extrañemos de que el resto del mundo rechace a Occidente, sobre todo después de que tras décadas en las que los occidentales nos hemos dedicado a dar lecciones de Democracia y Derechos Humanos a diestro y siniestro, ahora resulta que nos entendemos sin el más mínimo pudor con sujetos como el dictador egipcio Al-Sisi, mientras Mubarak sale libre pero el presidente Mursi se pudre en prisión.

Y encima luego nos sorprenderemos de que en el Tercer Mundo no nos quieran...



miércoles, 1 de marzo de 2017

Santa María de Huerta


Monasterio de Santa María de Huerta. Refectorio.
   "Un monasterio trapense no está hecho para solucionar problemas, sino para alabar a Dios en medio de ellos"

Henri Nouwen ("Diario desde el Monasterio")


Santa María de Huerta es un monasterio de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (O.C.S.O. por su nombre oficial en latín, "Ordo Cisterciensis Strictioris Observantiae") fundado en el siglo XII por el rey Alfonso VII de León y Castilla. Un monasterio de "Monjes Blancos" de la Trapa.

Tengo la suerte de poder pasar unos días en la hospedería del monasterio para desconectar de la vida de locos que llevo, poner en orden las ideas, y darle un poco de sosiego al espíritu.

A pesar de que es invierno y por la noche hiela, la mayoría de los monjes calzan sandalias de cuero, y algunos de ellos ni tan siquiera usan calcetines.

En el monasterio el día se ordena alrededor de la liturgia, y aunque como huesped nadie te obliga a seguirla, cuando estás allí resulta natural unirse a los monjes en la capilla y asistes a los oficios: Vigilias a las 5,00; Laudes y Eucaristía a las 7,15; Tercia a las 9,00; Sexta a las 13,30; Nona a las 15,30; Vísperas a las 18,45; Completas a las 20,45.

¿Qué le impulsa a uno a levantarse de madrugada para empezar el día a las cinco de la mañana escuchando salmos, que en última instancia no son otra cosa que poesía religiosa hebrea escrita hace más de 2.500 años? No es fácil responder, y menos entenderlo, salvo si lo has experimentado...

El resto del tiempo uno se dedica a leer, a reflexionar, y a dar largos paseos por el campo: dos kilómetros por pistas de tierra entre campos de secano hasta las ruinas del siglo X del castillo de Belimbre; seis kilómetros hasta Torrehermosa pasando por la ermita de San Pascual; otros seis hasta Montuega de Soria y su castillo...

En la hospedería está alojada una mujer extranjera de mediama edad. Se llama María y es alemana, aunque vive en Dublín desde hace 20 años. Y resulta que todos los inviernos desde hace diez años Maria vuela desde Dublín a Madrid, luego viaja en tren desde Madrid hasta Arcos de Jalón, y por último toma un taxi desde allí hasta el Santa María de Huerta para pasar unos días de retiro.

En el monasterio la vida diaria que nos atosiga se ve con distancia, pasa a un difuminado segundo plano. El trabajo y las pequeñas miserias que nos carcomen ya no son importantes. Por el contrario, uno no para de pensar en las personas y las cosas que realmente le importan, y por primera vez en mucho tiempo es capaz de mirar a la cara a sus temores y sus heridas, pero también a sus sueños y sus anhelos...

Los monjes se mueven por el monasterio con una cadencia casi musical, y al verles rezar siento que hay muchas formas de vivir cerca de Dios, aun cuando Dios solo sea Uno. Porque "hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo"; porque "así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo —judíos y griegos, esclavos y hombres libres— y todos hemos bebido de un mismo Espíritu."

Y entonces por primera vez en mucho tiempo me siento tranquilo y en paz conmigo mismo, y la frustración y la rabia que me envenenan el alma se calman, y puedo dormir sin que los recuerdos me hagan daño.

En la capilla resuena el Salmo 135, que habla de un Dios poderoso y justiciero, pero terrible en su ira que casi resulta incomprensible:

1 Dad gracias al Señor porque es bueno / porque es eterna su misericordia (...)

4 Sólo él hizo grandes maravillas / porque es eterna su misericordia (...)

6 Él afianzó sobre las aguas la tierra / porque es eterna su misericordia (...)

10 Él hirió a Egipto en sus primogénitos / porque es eterna su misericordia (...)

15 Arrojó en el mar Rojo al Faraón / porque es eterna su misericordia (...)

26 Dad gracias al Dios del cielo / porque es eterna su misericordia. 

Oración, caminatas, arte, lectura, tiempo para escribir, música clásica... Una semana de escapada invernal en el monasterio de Santa María de Huerta.