domingo, 25 de junio de 2017

Orientación sexual e intimidad


   Coincidiendo con la Semana del Orgullo Gay que estos días se celebra en todo el mundo, y por supuesto también en Madrid, recientemente un conocido medio de comunicación de ámbito nacional ha publicado el denominado ranking 2017 de los 50 personajes homosexuales más influyentes de España (⇒Enter).

Al leer la noticia lo primero que se me ha venido a la cabeza ha sido una duda: ¿Por qué el ranking los 50 homosexuales más influyentes? ¿Y por qué no el de los 50 taxistas, el de los 50 vegetarianos, o el de los 50 geógrafos más influyentes del país?

Hubo un tiempo en el que tener en España una orientación sexual distinta de la estrictamente heterosexual llevaba aparejado indefectiblemente la criminalización y el rechazo social, y cuando eso ocurría el hecho de declararse públicamente homosexual, el "salir del armario" constituía un acto de valentía y de coraje dotado de un evidente valor moral y simbólico.

Lo que pasa es que esos tiempos oscuros son cosa del pasado desde hace décadas, y en la actualidad para generaciones de españoles todo eso resulta tan chocante como lejano.
   
Por el contrario, la libertad sexual está reconocida hoy como un derecho fundamental básico, y es maravilloso que en nuestra sociedad esa libertad esté plenamente garantizada, y que cada cual pueda sentir y vivir su sexualidad como mejor le parezca.

En consecuencia, el que hoy en día todavía haya personas que se pasen todo el tiempo haciendo ostentación de su orientación sexual carece de valor reivindicativo, y por tanto me parece más bien un ejercicio de frivolidad y de falta de pudor, cuando no de puro exhibicionismo social.

Y es que dado que la discriminación de la homosexualidad en España es cosa de un pasado ya lejano, y si bien por supuesto siempre defenderé que cada cual pueda disfrutar amando a quien quiera y como quiera, no consigo llegar a comprender qué necesidad hay en pleno siglo XXI de estar todo el día aireando a los cuatro vientos una determinada orientación sexual, sea la que sea.

Porque en última instancia no creo que exista una forma heterosexual u homosexual de comer, de pasear, de comprar, de cuidar las plantas, de soñar o de respirar, sino sólo una manera común a todo el género humano de hacer todas esas cosas, que a su vez es distinta para cada persona a lo largo de su vida, sin que importe para nada la orientación sexual de cada cual. Y por ello en estos tiempos que corren las etiquetas en público sobre esta cuestión me parecen superficiales y, ¿por qué no decirlo? carentes de un mínimo de consideración por la propia intimidad.


martes, 20 de junio de 2017

El Kurdistán turco


Imágenes del Kurdistán turco (⇒Enter).

Fotografías tomadas en mayo de 2017.


Familia paseando en los Jardines de la Fortaleza Interior (Içkale) de Diyarbakir.



Poesía popular kurda en Diyarbakir.

Monje siraco del Monasterio de Deyrulzafaran en Mardin.


Fuerzas de Seguridad turcas en Diyarbakir.


Niño en traje de circuncisión (sünnet en turco) en Sanliurfa.

lunes, 19 de junio de 2017

El coste del rescate bancario en España



   Recientemente se ha hecho público un informe interno del Banco de España que analiza la gestión de la crisis financiera ocurrida en nuestro país (⇒Enter) en el periodo comprendido entre 2008 y 2014, y su papel como supervisor en el rescate bancario que el Estado llevó a cabo, rescate que se inicia con la gestión del colapso de Caja Castilla-La Mancha y que culmina con el desguace y venta a precio de saldo de NovaCaixaGalicia, pasando por la liquidación de entidades tan importantes para la historia económica de los últimos cincuenta años como Caja Madrid, Bancaja, Caixa Catalunya, la Caja de Ahorros del Mediterráneo o CajaSur.

El documento en cuestión, más allá de su indudable interés desde un punto de vista técnico, ha tenido una especial repercusión en los medios de comunicación debido a que ha sido el vehículo elegido por la autoridad bancaria para transmitir a la opinión pública dos ideas fundamentales, a saber: que el coste neto del rescate podría finalmente rondar los 60.000 millones de euros, y que el Banco de España como institución no tuvo nada que reprocharse en su papel como entidad de supervisión en aquellos años convulsos.

En lo que se refiere a la optimista valoración que el Banco de España realiza de sí mismo en la gestión de la crisis financiera española, la impresión que uno tiene es que resulta bastante descorazonador, bastante frustrante, que la autoridad bancaria del único país del grupo de los cuatro grandes de la Eurozona (integrado, junto con España, por Alemania, Francia e Italia) que asistió impertérrita a cómo la mitad de su sistema financiero (pues ese era el peso de las cajas de ahorro en el nuestro, el 50%...) colapsaba tras décadas de una nefasta gestión empresarial a manos de direcciones elegidas a dedo por la clase política (cuando no directamente copadas por esta...), y tras todo un rosario de escándalos de financiación ilegal de partidos políticos, corrupción, y apropiación indebida de dinero público para fines inconfesables, vaya ahora y tenga el cuajo de decirnos que no tuvo nada que ver con todo aquello, que no fue su responsabilidad, que lo hizo todo bien, que supervisó al sistema bancario de manera correcta, que inspeccionó eficazmente a las entidades, y que si todo aquello ocurrió fue por culpa del Destino, de los Hados o del Karma. Porque o bien los señores del Banco de España tienen un problema de percepción de la realidad, o pura y simplemente nos están tomando el pelo. Y menos mal que, según el consenso de los expertos, estamos hablando de uno de los supervisores bancarios más respetados de Europa, cuyos funcionarios están considerados de los más profesionales y mejor formados de la UE. Menos mal...

En cuanto al coste del rescate bancario, que en su momento los gobiernos de turno (primero el de Rodríguez Zapatero y después el de Rajoy) juraron y perjuraron que no les supondría un euro a los ciudadanos, ahora resulta que hasta el momento nos ha salido a todos por unos 75.000 millones de euros, de los cuales solo se han podido recuperar 15.000 millones. En consecuencia, hasta hoy el coste neto del rescate supera los 60.000 millones de euros, un 5,6% del PIB, la riqueza nacional producida en todo un año, repartido de la siguiente manera: 21.000 millones pagados por el Fondo de Garantía de Depósitos (dinero que en última instancia los bancos comerciales acabarán repercutiendo a sus clientes), más otros 39.000 millones desembolsados con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, lo que significa que nos han costado a todos y cada uno de los 47 millones de habitantes de España unos 840 euros de media.

Llegados a este punto cabe preguntarse si al final mereció la pena meterse en el berenjenal del rescate bancario, y ello a costa de endeudar al país y generar un déficit que tendrán que pagar nuestros hijos y nuestros nietos, o si, por el contrario, habría tenido más sentido que actuara el Mercado y que se hubiera dejado quebrar a esas entidades fallidas.

La respuesta a esta pregunta no es fácil, y probablemente esperar que cualquier gobierno hubiera tomado decisiones traumáticas en aras de la ortodoxia macroeconómica habría sido pedir demasiado a los políticos, que siempre andan más preocupados por las encuestas, por la valoración de la opinión pública, y por cómo ganar las próximas elecciones que por hacer lo que se debe hacer cuando se presentan situaciones difíciles, por doloroso que esto sea.

Sin embargo lo que tampoco es de recibo es tener que ver ahora cómo mucha gente se escandaliza por los 60.000 millones de euros que nos ha costado el rescate bancario (no lo olvidemos, rescate de banca pública...) cuando la mayoría de esos que se escandalizan son los mismos que en su momento clamaban por salvar con dinero público los empleos de los trabajadores de las entidades quebradas, y que exigían salvar también con ese mismo dinero público las inversiones de los accionistas minoritarios, los bonistas y los preferentistas que pusieron sus ahorros en las extintas Cajas de Ahorros, eso sí después de acusar sin fundamento alguno por todo aquel desastre a la banca privada, que en realidad no pidió ni un euro de dinero público para arreglar sus propios problemas.

Quizá por eso resulta tan divertido como chocante oír a esa misma gente protestar también ahora por el hecho de que la reciente crisis del Banco Popular (el primer banco privado de entidad al que la crisis de ha llevado por delante...) la vayan a pagar sus accionistas, que son sus propietarios, en vez de papá Estado...

Y es que algunos son como el perro del hortelano, que ni come ni comer deja...



sábado, 10 de junio de 2017

Armenia


   Armenia (⇒Enter), abril de 2017:
Mapa de Armenia en 2017
  • Montañas nevadas.
  • Cielos inmensos.
  • Nacionalismo exacerbado, una naturaleza abrupta y dos mil años de historia.
  • Un país étnicamente uniforme de profundas raíces cristianas.
  • Un pueblo con una vieja lengua de origen indoeuropeo y un alfabeto propio.
  • Una historia plagada de vicisitudes y calamidades marcada de forma indeleble por el Genocidio de 1915 (⇒Enter), que estuvo a punto de acabar con la nación armenia y además se llevó por delante el espíritu de convivencia y tolerancia entre culturas y religiones diversas que durante siglos marcó el destino de Anatolia, el Cáucaso y Mesopotamia.
  • En las localidades que bordean las carreteras se mezclan una y otra vez de manera chocante desvencijadas casas unifamiliares que evocan estampas de los Balcanes o de Europa del Este, bloques de viviendas de inconfundible estilo soviético, y construcciones en piedra volcánica.
  • Y de fondo, omnipresente, el Monte Ararat (⇒Enter), la montaña sagrada del pueblo armenio, que la geopolítica les robó y hoy pertenece a Turquía.

(Fotografías tomadas en Semana Santa de 2017)



El Monte Ararat visto desde Ereván.


Ruinas de Zvartnots.


Monasterio de Noravank: iglesia.


Monasterio de Noravank: jachkar.



domingo, 4 de junio de 2017

Mediocridad igualitarista educativa



   Recientemente el gobierno de España ha aprobado un cambio en la normativa sobre educación (⇒Enter) que a partir de ahora posibilitará que los estudiantes españoles puedan aprobar la Enseñanza Secundaria Obligatoria, la denominada ESO, y pasar a cursar el Bachillerato con hasta dos asignaturas suspendidas y con una nota media inferior a 5 sobre 10.

En un momento en el que el país está por fin saliendo de una crisis económica que por espacio de 10 años se ha cebado con los colectivos más vulnerables de la sociedad y que además ha triturado las esperanzas de toda una generación de jóvenes que se ha visto condenada por primera vez en nuestra historia a vivir peor de lo que lo hicieron sus padres, cuando se discute sobre qué hacer para no repetir los errores del pasado que nos colocaron al borde del colapso, cuando se vuelve a hablar de un cambio del modelo productivo que prime de una vez la innovación y el valor añadido en la actividad económica, precisamente ahora va el gobierno e institucionaliza en nuestro sistema educativo obligatorio la ramplonería como categoría estándar, la desincentivación del trabajo y el mérito, la consagración de la ley del mínimo esfuerzo...

Y luego nos quejaremos de que nuestra economía no genera empleos de calidad, de que los salarios medios son cada vez más bajos, de la precarización del empleo, de que tenemos un sistema productivo de poco valor añadido, y en última instancia de que España se ha convertido en una sociedad low cost... (⇒Enter)

Por el contrario, las sociedades que progresan, las que avanzan, las que generan riqueza y prosperidad, hacen justamente el planteamiento contrario en lo que a la educación se refiere: priman el mérito, el trabajo; exigen un mínimo de rendimiento y capacidad para acceder a las enseñanzas media y universitaria; y educan a sus jóvenes en la constancia y el esfuerzo.

Baste pensar en países como Finlandia, Dinamarca, Corea o Singapur y comparar sus sistemas educativos con el español para constatar las diferencias y hasta que punto lo estamos haciendo mal aquí por culpa de esa obsesión igualitarista que corroe hasta el tuétano a nuestro sistema desde hace 35 años.

De nada sirve flagelarnos por el estado de la educación en España cada vez que se conocen los resultados del informe Pisa o de cualquier otro estudio comparativo a nivel internacional si luego no hacemos nada para solucionar el problema, sino más bien todo lo contrario.

Y en realidad lo que pasa es que estamos recogiendo el fruto de nuestra propio fracaso como ciudadanos tras décadas de pereza moral, dejación de responsabilidades democráticas y visión cortoplacista de las cosas...

En definitiva, el triunfo de la mediocridad igualitarista en estado puro.


viernes, 5 de mayo de 2017

1º de Mayo...


   Un año más, hace unos días se conmemoró en todo el mundo la Fiesta del Trabajo, el 1º de Mayo.

Y como en otros países, en España los sindicatos salieron a la calle a manifestarse, en esta ocasión reclamando que la recuperación llegue a los ciudadanos, que suban los salarios y las pensiones, que se cree empleo de calidad, y que se derogue la reforma laboral que recortó la protección de los trabajadores.

Sin embargo, lo que los sindicatos no le explicaron a los trabajadores que acudieron a sus manifestaciones es que lo que en realidad hizo estallar la crisis económica en España fueron precisamente los excesos salariales, las pensiones por encima de lo que la economía del país podía asumir, y la legislación laboral llena de rigideces que no permitía a las empresas adaptarse a un mundo cambiante.

En contra de la letanía buenista a la que algunos nos tienen acostumbrados, el origen de la crisis económica que ha sufrido Occidente en la última década no está en la especulación financiera y la desrregulación de los mercados, sino en los excesos de unas sociedades que se acostumbraron a vivir por encima de sus posibilidades a costa de entramparse con deuda pública destinada a ser pagada por nuestros hijos y nietos, que se hicieron adictas a la metadona presupuestaria del déficit público crónico, y que se olvidaron por completo de que el empleo y los salarios solo pueden crecer en función de la productividad y la riqueza que se genere, pero en ningún caso porque lo decidan los políticios de turno.

Hemos salido de la crisis justamente porque hemos aplicado reformas, porque hemos corregido los excesos de los salarios, porque hemos ajustado nuestro sistema pensiones, y porque hemos reformado la legislación laboral.

Por lo tanto, ojalá los sindicatos no consigan que demos marcha atrás en esas reformas, pues, de lo contrario, seguro que volveríamos a la casilla de salida de la crisis económica y al drama social que lleva aparejada.

Lo que tendríamos que hacer es, por nuestro propio bien, exigirle a los poderes públicos que nunca más incurran en déficits, que nunca más permitan que el país viva a crédito y de prestado, y que se ocupen menos de gastar y más de generar las condiciones necesarias de transparencia, seguridad jurídica, reducida presión fiscal y poca carga burocrática para que los particulares y las empresas creemos riqueza, que nosotros sí sabemos hacerlo, y luego podamos gastarnos nuestro dinero como nos parezca mejor, y no como pretendan decidir los políticos...

Basta ya de regalarle los oídos a los ciudadanos con fantasías populistas imposibles.

Tras más de 30 años de Democracia, en España ya nos merecemos unos agentes sociales que ejerzan su papel con responsabilidad y que, como mínimo, le digan la verdad a la gente...



martes, 2 de mayo de 2017

2 de Mayo


   ¡Feliz Día del 2 de Mayo!

Madrid por España...

El 2 de mayo de 1808 en Madrid o ''La lucha con los mamelucos'' - Óleo de Francisco de Goya (año 1814)



viernes, 7 de abril de 2017

viernes, 31 de marzo de 2017

La esquizofrenia de Europa frente a Trump


   Desde que el pasado mes de enero tomara posesión como presidente de los estados Unidos, Donald Trump, que nunca se ha caracterizado por ser un político particularmente interesado en las cuestiones transatlánticas, está poniendo de manifiesto una incontestable capacidad para concitar consensos entre la opinión pública y los líderes de opinión europeos a la hora de valorar su agenda política y su estilo como líder del país más poderoso del planeta.

Lo que pasa es que ese consenso que Donald Trump está concitando a este lado del Atlántico es completamente negativo, de manera tal que el rechazo de Europa hacia sus políticas es el mayor que presidente norteamericano alguno haya sido capaz de cosechar en las últimas décadas (con excepción, quizá, Ronald Reagan, todo hay que decirlo…). 

Porque, menos los euroescépticos de pro que de un tiempo a esta parte florecen en países como el Reino Unido u Holanda, toda Europa parece rechazar lo que Trump dice, hace, piensa, defiende o representa, y el rechazo es tan visceral que gracias precisamente a Trump Europa parece estar redescubriendo el antiamericanismo de salón que tan popular fue en la etapa final de la Guerra Fría, en los buenos y viejos tiempos del “YANKEES GO HOME” y del “OTAN NO, BASES FUERA” de los años 70 y 80 del siglo pasado, si bien ahora el fenómeno no va dirigido contra el conjunto de la sociedad norteamericana, sino específicamente contra el inquilino de la Casa Blanca.

Y sin embargo, cuanto más analizo el fenómeno Trump y lo que subyace en él más difícil me resulta entender la satanización del personaje por parte de la opinión pública europea, Y soy de esta opinión no porque el tipo me resulte particularmente simpático, que no es el caso (si bien alguna de las cosas que dice en lo relativo a que las leyes migratorias están para cumplirse me pueda parecer bien, en términos generales pienso que el personaje es un populista peligroso, un proteccionista y un intervencionista que a la larga va a hundir a la economía americana, un antimusulmán sectario, y un ignorante y un prepotente en cuestiones de política exterior...), sino porque me parece que Europa juzga a Trump por pecados que en realidad Europa y los europeos llevamos mucho tiempo cometiendo. Me explico:


  • Europa acusa a Trump de levantar muros contra la inmigración, pero en Europa tenemos esos mismos muros desde hace mucho tiempo en las fronteras entre España y Marruecos en Ceuta y Melilla, en Calais para evitar que los inmigrantes ilegales pasen de Francia al Reino Unido, en la frontera terrestre entre Grecia (sí, la Grecia de Tsipras  Syriza...) y  Turquía, etc. etc. etc. Es más, acusamos a Trump de levantar un muro cuando todavía no ha empezado a hacerlo, pero nos olvidamos de que fue la administración Obama la que sí que llevó a cabo la construcción de ese muro, que ya cubre una buena parte de la frontera entre México y los Estados Unidos.
  • Europa acusa a Trump de ser un proteccionista contrario al TLC que va a dejar sin trabajo a miles de obreros mexicanos (olvidándonos, por cierto, de que su rival Hillary Clinton hizo campaña en términos muy parecidos...), pero aquí criticamos la globalización porque supuestamente por culpa de la competencia del tercer mundo se están precarizando los empleos y las condiciones sociales de los obreros europeos.
  • Europa acusa a Trump de ser un radical peligroso que quiere destruir la herencia política de Obama y perjudicar al conjunto de la sociedad norteamericana, pero nos olvidamos de que Trump no ha ganado la presidencia en una tómbola, sino en unas elecciones, y de que el partido que le sustenta, el Partido Republicano, también controla el Congreso, el Senado, y la mayoría de los gobiernos estatales de América porque así lo ha decidido la mayoría de los norteamericanos.
  • Europa acusa a Trump de ser un aislacionista que pretende inhibirse de los asuntos de política internacional, pero los europeos, que llevamos décadas practicando el antiamericanismo y el pacifismo de salón, al mismo tiempo venimos descargando en América el grueso de la responsabilidad y el coste de la defensa europea.
  • Europa, en fin, acusa a Trump de ser un político retrógrado que no responde a los valores de la modernidad, pero aquí en Europa nos vamos al extremo contrario y nos ponemos en manos de minorías sectarias, dogmáticas e iluminadas, a las que les damos el poder absoluto para poner en marcha experimentos de ingeniería social en asuntos tan fundamentales como la familia, la libertad religiosa, el derecho a la vida, la reproducción, o la configuración de la sociedad en materia de género.

Vamos, que antes de criticar y rechazar a Donald Trump y lo que defiende, quizá los europeos deberíamos hacérnoslo mirar y ser algo más humildes y autocríticos.


martes, 28 de marzo de 2017

Egipto 2017: Mubarak libre, Mursi en la cárcel.


   El pasado 24 de marzo de 2017 el exdictador egipcio Hosni Mubarak fue puesto en libertad tras ser absuelto por los crímenes cometidos durante la represión de la Primavera Árabe en el año 2011, que supuso el asesinato y la tortura de miles de ciudadanos egipcios a manos del aparato represor de la dictadura de Mubarak.

Sin embargo, ese mismo día 24 de marzo de 2017 Mohamed Mursi, el único presidente elegido democráticamente de la historia de Egipto, desalojado del poder mediante el golpe del 3 de julio de 2013 llevado a cabo por el mariscal Al-Sisi, seguía en prisión condenado a cadena perpetua tras un juicio falsa orquestado por la dictadura militar egipcia.

La liberación de Mubarak mientras Mursi sigue en la cárcel debería hacer que a los occidentales se nos cayera la cara de vergüenza, porque los grandes valedores de la dictadura de Al-Sisi han sido precisamente los mismos gobiernos occidentales que apoyamos con nuestros votos y financiamos con nuestros impuestos, que por un lado se permiten caer en la más absoluta pasividad ante dramas como la guerra civil siria alegando absurdos escrúpulos de conciencia, mientras que por otro lado apoyan sin rubor al primer carnicero despótico que aparece, como Al-Sisi en Egipto o Mohamed VI en Marruecos, siempre y cuando el personaje esté dispuesto a actuar como el gendarme que nos cuide el patio trasero a los occidentales.

En estos tiempos en los que Europa anda mirándose el ombligo, ensimismada por los problemas de la construcción europea, el brexit y los euroescépticos de toda especie que afligen al Viejo Continente, noticias como la excarcelación de Mubarak mientras Mursi sigue en prisión probablemente pasarán desapercibidas. Pero entonces no nos extrañemos de que el resto del mundo rechace a Occidente, sobre todo después de que tras décadas en las que los occidentales nos hemos dedicado a dar lecciones de Democracia y Derechos Humanos a diestro y siniestro, ahora resulta que nos entendemos sin el más mínimo pudor con sujetos como el dictador egipcio Al-Sisi, mientras Mubarak sale libre pero el presidente Mursi se pudre en prisión.

Y encima luego nos sorprenderemos de que en el Tercer Mundo no nos quieran...



miércoles, 1 de marzo de 2017

Santa María de Huerta


Monasterio de Santa María de Huerta. Refectorio.
   "Un monasterio trapense no está hecho para solucionar problemas, sino para alabar a Dios en medio de ellos"

Henri Nouwen ("Diario desde el Monasterio")


Santa María de Huerta es un monasterio de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (O.C.S.O. por su nombre oficial en latín, "Ordo Cisterciensis Strictioris Observantiae") fundado en el siglo XII por el rey Alfonso VII de León y Castilla. Un monasterio de "Monjes Blancos" de la Trapa.

Tengo la suerte de poder pasar unos días en la hospedería del monasterio para desconectar de la vida de locos que llevo, poner en orden las ideas, y darle un poco de sosiego al espíritu.

A pesar de que es invierno y por la noche hiela, la mayoría de los monjes calzan sandalias de cuero, y algunos de ellos ni tan siquiera usan calcetines.

En el monasterio el día se ordena alrededor de la liturgia, y aunque como huesped nadie te obliga a seguirla, cuando estás allí resulta natural unirse a los monjes en la capilla y asistes a los oficios: Vigilias a las 5,00; Laudes y Eucaristía a las 7,15; Tercia a las 9,00; Sexta a las 13,30; Nona a las 15,30; Vísperas a las 18,45; Completas a las 20,45.

¿Qué le impulsa a uno a levantarse de madrugada para empezar el día a las cinco de la mañana escuchando salmos, que en última instancia no son otra cosa que poesía religiosa hebrea escrita hace más de 2.500 años? No es fácil responder, y menos entenderlo, salvo si lo has experimentado...

El resto del tiempo uno se dedica a leer, a reflexionar, y a dar largos paseos por el campo: dos kilómetros por pistas de tierra entre campos de secano hasta las ruinas del siglo X del castillo de Belimbre; seis kilómetros hasta Torrehermosa pasando por la ermita de San Pascual; otros seis hasta Montuega de Soria y su castillo...

En la hospedería está alojada una mujer extranjera de mediama edad. Se llama María y es alemana, aunque vive en Dublín desde hace 20 años. Y resulta que todos los inviernos desde hace diez años Maria vuela desde Dublín a Madrid, luego viaja en tren desde Madrid hasta Arcos de Jalón, y por último toma un taxi desde allí hasta el Santa María de Huerta para pasar unos días de retiro.

En el monasterio la vida diaria que nos atosiga se ve con distancia, pasa a un difuminado segundo plano. El trabajo y las pequeñas miserias que nos carcomen ya no son importantes. Por el contrario, uno no para de pensar en las personas y las cosas que realmente le importan, y por primera vez en mucho tiempo es capaz de mirar a la cara a sus temores y sus heridas, pero también a sus sueños y sus anhelos...

Los monjes se mueven por el monasterio con una cadencia casi musical, y al verles rezar siento que hay muchas formas de vivir cerca de Dios, aun cuando Dios solo sea Uno. Porque "hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo"; porque "así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo —judíos y griegos, esclavos y hombres libres— y todos hemos bebido de un mismo Espíritu."

Y entonces por primera vez en mucho tiempo me siento tranquilo y en paz conmigo mismo, y la frustración y la rabia que me envenenan el alma se calman, y puedo dormir sin que los recuerdos me hagan daño.

En la capilla resuena el Salmo 135, que habla de un Dios poderoso y justiciero, pero terrible en su ira que casi resulta incomprensible:

1 Dad gracias al Señor porque es bueno / porque es eterna su misericordia (...)

4 Sólo él hizo grandes maravillas / porque es eterna su misericordia (...)

6 Él afianzó sobre las aguas la tierra / porque es eterna su misericordia (...)

10 Él hirió a Egipto en sus primogénitos / porque es eterna su misericordia (...)

15 Arrojó en el mar Rojo al Faraón / porque es eterna su misericordia (...)

26 Dad gracias al Dios del cielo / porque es eterna su misericordia. 

Oración, caminatas, arte, lectura, tiempo para escribir, música clásica... Una semana de escapada invernal en el monasterio de Santa María de Huerta.


jueves, 23 de febrero de 2017

Invierno en Gredos


   Invierno en Gredos, provincia de Ávila (Castilla y León - ESPAÑA)

Fotografías tomadas en febrero de 2017.



Gredos desde el Pinar de Navarredonda


La Peña Histórica del Pinar de Navarredonda (Gredos)


Torrente






miércoles, 22 de febrero de 2017

Vasili Grossman: la verdad



   "La verdad es sólo una. No hay dos verdades.

Sin verdad, o bien con fragmentos, con una pequeña parte de la verdad, con una verdad sesgada y posada, es difícil vivir. Una verdad parcial no es una verdad.

Dejemos que en esta maravillosa y silenciosa noche reine en el alma la verdad, sin máscaras. Restituyamos a los hombres, por esta noche, la bondad, la grandeza de sus duras jornadas de trabajo..."

Del capítulo 18 de la TERCERA PARTE de "Vida y destino", de Vasili Grossman, (1905-1964).


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La vida es un camino que siempre empezamos a recorrer con una ilusión naif, llenos de sueños y de proyectos, creyéndonos especiales y dotados de una capacidad absoluta para alcanzar cualquier meta que nos propongamos. La existencia entonces se nos aparece como una página en blanco lista para que empecemos a escribirla, porque todo parece posible, y todo está al alcance de la mano con solo desearlo.

Pero luego el tiempo pasa, y la realidad paulatinamente nos va domesticando. Y comienza un proceso inexorable de aclimatación a las circunstancias, y tenemos que aprender a convivir con los miedos, los condicionantes, los fracasos, las convenciones, los chantajes y las obligaciones. La ilusión naif y los sueños se nos van secando poco a poco, y aunque parece que nos hemos hecho más adultos, más razonables y más sensatos, en realidad lo que ocurre es que nos hemos ido dejando jirones de alma por las esquinas, la hoja en blanco del principio se ve emborronada y llena de tachones, y los fantasmas de las personas y las oportunidades perdidas se nos aparecen a traición en cada esquina.

Entonces se llega a la encrucijada y hay que decidir cómo seguir.

Porque uno puede optar por instalarse en la autocompasión estéril, añorar el tiempo perdido, anhelar los sueños frustrados, y pasarse el día sumergido en la fantasía cruel de lo que pudo ser y no fue.

Pero también uno puede hacerle frente a la realidad, aprender a convivir con la mediocridad, mirar con indulgencia tanto a los otros y como a uno mismo, hacer todo lo posible por disfrutar lo bueno que a pesar de todo nos ofrece la vida, y así aceptar con deportividad la auténtica verdad de las cosas...


lunes, 30 de enero de 2017

Trump, CEO de USA Corporation


   El inicio de la presidencia de Donald Trump nos está enseñando algunas cosas interesantes de lo que se nos puede venir encima durante su mandato al frente de los Estados Unidos.

Trump está tomando decisiones a golpe de Orden Ejecutiva, con una agilidad y una rotundidad que más parece el estilo de un Consejero Delegado de una empresa cotizada en Wall Street que el de un gobernante de un país occidental.

Trump está empezando a poner en práctica las promesas más controvertidas que realizó durante la campaña electoral, y ello para consternación de la cohorte de analistas políticos que daban por hecho que las promesas electorales se hacen para conseguir votos pero no para ser cumplidas, como pasa con la generalidad de los políticos de hoy en día.

Trump está desgranando su visión política a golpe de tuit, condensando en 140 caracteres sus ideas políticas mediante mensajes simplistas, planos, de trazo grueso, sin matices, mitineros y demagógicos, más apropiados para un reality show que para la presidencia del país más poderoso de la tierra, pero muy en línea con la tendencia del mundo en el que nos ha tocado vivir, en el que un trending topic tiene más valor que cualquier análisis fundamentado, por muy profundo y riguroso que sea.

Hasta ahora, y aunque solo lleva semanas siendo Presidente de los Estados Unidos, Trump ha actuado contra los derechos de los más desfavorecidos en materia sanitaria, contra las políticas de protección del medio ambiente, contra la inmigración, contra México, contra los musulmanes, contra el libre comercio, y contra la globalización, Muchas decisiones reactivas para un periodo tan corto de tiempo...

Sin embargo más allá de que sepamos que añora la vuelta de la América de los Años 50 del siglo pasado, más allá de que seamos conscientes de que sueña con una América wasp, de gomina y tupé, de Western, dibujos animados de Walt Disney y comics de Marvel, ¿Alguien sabe qué mundo quiere construir Donald Trump? ¿Alguien tiene idea de en qué consiste su visión política para los próximos cuatro años?

Estoy dispuesto a aceptar el hecho de que Donald Trump considere que se debe en primer lugar a los ciudadanos norteamericanos que le dieron su voto, gracias a los cuales hoy en día es Presidente de los Estados Unidos de América, y a que por tanto quiera cumplir sus promesas electorales.

Sin embargo, si su política se limita a desmontar la de su predecesor y no es capaz de poner encima de la mesa propuestas que ofrecer a los ciudadanos, entonces Donald Trump no se estará comportando como un político al uso, ni tampoco como el gran ejecutivo con capacidad de resolución de los problemas y estilo directo destinado a regenerar la vida pública con las formas y el lenguaje de la empresa privada, sino que más bien nos estará descubriendo que es pura y simplemente un demagogo sin ideas, un mono con pistola al que el azar le ha regalado el Despacho Oval de la Casa Blanca...


lunes, 23 de enero de 2017

Jornada laboral, conciliación y libertad


   Cada cierto tiempo los medios de comunicación dedican su atención a la cuestión de la conciliación entre la actividad laboral y la vida personal y, vinculado a este asunto, al tema de la regulación de los horarios comerciales y la jornada de trabajo.

El argumento de los medios es que las jornadas laborales son excesivamente largas; que los horarios comerciales se rigen solo por las ansias del mercado, no permiten el descanso de los trabajadores, son demasiado prolongados, y favorecen exclusivamente a las grandes superficies en detrimento del pequeño comercio tradicional; que van en contra de la productividad y perjudican a la vida familiar; y que esta situación es intolerable y debe cambiar.

Así, no es infrecuente leer declaraciones de expertos que propugnan impulsar un recorte en los horarios laborales para hacerlos más "modernos", de sindicatos que protestan por las jornadas de trabajo abusivas a las que estarían sometidos los trabajadores y abogan por políticas coercitivas por parte del Estado para acabar con esa situación, y de colectivos progresistas que denuncian la falta de implicación del hombre en las tareas domésticas con la excusa de las largas jornadas de trabajo y concluyen en que ese es uno de los orígenes de la discriminación machista que sufren las mujeres.

Todas estas críticas tienen una base común que, por más que sea generalmente aceptada hoy en día, en mi opinión es bastante discutible.

Los que propugnan la limitación generalizada de horarios confunden el Derecho de los trabajadores desde un punto de vista individual a tener unas jornadas laborales razonables con la supuesta necesidad de imponer a la sociedad en su conjunto restricciones que en realidad van en contra de la libertad, la productividad y la iniciativa privada. Porque una cosa es que un trabajador tenga derecho a una jornada razonable que respete su vida privada y su derecho al ocio y al descanso, y otra cosa totalmente distinta es que para garantizar eso haya que obligar a los negocios a funcionar, por ejemplo, solo de lunes a viernes y de nueve de la mañana a seis de la tarde, y prohibir las aperturas en fines de semana y festivos, y estar en contra de la libertad de iniciativa y contratación, y combatir el trabajo a turnos o la flexibilidad de jornada.

Porque el mundo no se para los viernes a partir de las seis de la tarde, y los clientes quieren consumir, y deben de poder hacerlo, cómo y cuándo ellos libremente decidan y no cuando lo establezca un decreto de regulación de horarios; en el mundo y en la vida pasan cosas los días laborables a partir de las seis de la tarde, y los fines de semana, e incluso los festivos, y el aparato productivo de un país debe dar respuesta a esas necesidades en vez de ignorarlas y hacer como que no existen.

Y es que las sociedades que progresan, las más dinámicas, las más productivas, no son las que ponen límites a la iniciativa de cada cual, a su libertad y a su autonomía, sino por el contrario las que garantizan los medios para que cada cual sea libre de tomar sus decisiones y ponerlas en práctica como mejor le convenga.

En última instancia, de lo que se trata no es de que los países y las sociedades trabajen cada mes menos, sino más bien lo contrario, de que cada vez trabajen más y mejor.

¿O es que acaso pretendemos ponerle puedas al campo? ¿Dejará de haber acontecimientos y realidades de trascendencia económica simplemente porque así lo diga una regulación de horarios? ¿Y qué pasa si la bolsa de Nueva York se desploma cuando aquí es madrugada, o si alguien quiere reservar un hotel y comprar un billete de avión un día festivo, o si yo quiero salir de compras y luego a cenar un domingo? ¿Hacemos como que no hay desplome de la bolsa, o perdemos la oportunidad de ahorrar en las vacaciones, o nos quedamos sin comprar la camisa y sin cenar porque es fin de semana?

En vez de inmiscuirse en la libertad de cada cual, a lo que deberían dedicarse los poderes públicos en relación a esta cuestión es a garantizar que las leyes que ya tenemos se cumplen de verdad, y que cada trabajador trabaja efectivamente las horas que le corresponden y no más, y que no se le impongan jornadas abusivas, y que las horas extras que realice se le pagan. Y a partir de ahí que las partes y los agentes sociales y económicos tengan libertad para negociar y pactar lo que les parezca, también en lo relativo a las jornadas y los horarios laborales.

Porque si no es así caeremos en el absurdo de pretender prefabricar y domesticar la realidad, y, parafraseando al humorista, propiciaremos que, por ejemplo, el enemigo nos ataque los viernes a partir de las seis de la tarde y los fines de semana, para garantizarse así que nuestros soldados no combatirán, nuestros periodistas no informarán, nuestros sanitarios no curarán a los heridos, y nuestros gobernantes no reaccionarán, porque todos ellos estarán fuera de la jornada laboral reglada y se habrán marchado de fin de semana...

miércoles, 4 de enero de 2017

Obama: El pato cojo se encabrita



   El próximo 20 de enero de 2017 Donald Trump jurará su cargo como cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América, tras su victoria frente a la candidata demócrata Hillary Clinton en las elecciones presidenciales celebradas el pasado 8 de noviembre de 2016.

Ese día finalizará también el mandato de Barack Obama, quien probablemente pasará a la historia como uno de los inquilinos de la Casa Blanca que más ilusiones y expectativas despertó al inicio de su magistratura, pero también como uno de los presidentes con un legado más mediocre y más frustrante que se recuerda tras dos mandatos consecutivos al frente de la todavía nación más poderosa de la tierra.

Y es que si analizamos la América que nos dejará Obama el próximo 20 de enero, necesariamente tendremos que concluir en que no se destaca especialmente por los logros alcanzados, sino más bien por los problemas que se han quedado sin resolver.

Así, la economía de Estados Unidos sigue eternamente dependiente de la metadona monetaria de la Reserva Federal y la financiación procedente del ahorro externo (con China como el principal tenedor de deuda americana del mundo); la guerra contra el yihadismo está empantanada y no tiene visos de evolución positiva en el medio plazo; la sociedad norteamericana es menos próspera y más desigual hoy que hace ocho años; la reforma sanitaria que constituyó una de las principales banderas ideológicas de Obama está atascada y probablemente moribunda; el papel de los Estados Unidos en el mundo es cuestionado de forma indisimulada tanto por una Rusia cada vez más pujante en política exterior como, sobre todo, por aliados (?) indeseables con principios y valores incompatibles con la concepción occidental del mundo (Arabia Saudí, Egipto, Marruecos...), preocupados solo por oprimir a sus sociedades y perpetuar a sus élites corruptas en el poder, y todo ello con la complicidad culpable de Washington; Estados Unidos ha traicionado décadas de lucha a favor de la libertad en Cuba (en realidad en el mundo entero...) y se ha avenido a blanquear a la dictadura castrista a cambio de una mención para Obama en los libros de historia como “el presidente que inició el deshielo con La Habana”; etc., etc., etc.

Y en este contexto de final de ciclo político, cuando al presidente saliente los usos de la democracia americana le atribuyen un papel discreto y prudente, respetuoso con la nueva administración que está por venir, Obama, en vez de comportarse como el “pato cojo” que le corresponde ser al final de su mandato, está dando en las últimas semanas inquietantes señales de falta de lealtad institucional mediante la puesta en marcha de iniciativas políticas que no parecen tener otra finalidad que intentar condicionar a la nueva administración Trump con una política de hechos consumados, y fabricar un legado de supuesta coherencia política de cara a sus fieles, quien sabe si tratando de preparar el terreno para una futura candidatura a la presidencia de Estados Unidos de su mujer Michelle Obama, en el contexto de una política norteamericana cada vez más patricia y más dinástica, pero también cada vez menos democrática...

De este modo, estamos asistiendo a la adopción de impactantes decisiones de calado, verdaderas cargas de profundidad políticas, en los días finales de la administración Obama: la retirada sin precedentes del apoyo a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU en relación a la cuestión de los asentamientos en Jerusalén Este y en Judea y Samaria; el enfrentamiento político con Moscú y la subsiguiente expulsión de 35 diplomáticos rusos justo después del triunfo de Putin y su aliado el presidente Bashar al-Assad en la reconquista de Alepo, que deja al descubierto el fracaso de la estrategia norteamericana en Siria; o los intentos torticeros de maniobrar en las cámaras para maniatar al futuro presidente Trump y blindar las decisiones más ideológicas de la era Obama...

Lo que pasa es que los principios, las formas, y los usos y costumbres son esenciales en una democracia de calidad si no queremos que esta acabe devaluada y convertida en un circo, y por eso mismo nunca deberían retorcerse ni manosearse, y mucho menos si lo que se persiguen son fines hedonistas y bastardos.

En consecuencia, más le valdría al pato cojo en que ya se ha convertido Barack Obama dejar de encabritarse, asumir su papel en el final del cuento, y hacer un traspaso de poderes como Dios manda a la futura administración Trump.